jueves, 18 de junio de 2015

Para usted, ¿qué es el éxito?

Una de las cientos de preguntas que contesté en una relevante encuesta a nivel nacional.


martes, 9 de junio de 2015

Pedro Zerolo, siempre

No es fácil añadir algo a los muchos y muy merecidos elogios que, en estas pocas pero largas horas, hemos escuchado sobre Pedro Zerolo.

Tuve el honor de conocerlo en una feliz etapa de mi vida en la que yo asumía algunas responsabilidades al frente de organizaciones de colectivos LGTB. Por aquel entonces -año 2004 y siguientes-, la sociedad no era la que es hoy. Asumíamos la recta final de un objetivo, la conquista de nuevos derechos, con ilusión y coraje a partes iguales. Pedro, que podía haber elegido un camino mucho más fácil, cómodo y rentable -como abogado-, eligió el campo de batalla a nivel raso para luchar y convencer a Rodríguez Zapatero que debía plantear y aprobar -con la palanca de la mayoría absoluta- una ley que igualase a las personas homosexuales en mismos derechos que el resto de la sociedad. Y fue del todo emocionante, un momento en el que el gran estreno de los derechos olía a nuevo.

Era cariñoso, atento, humilde. Sobre todo, humano. Compartimos conversaciones y mesa de trabajo en algunos proyectos. Sabía escuchar como pocos dirigentes políticos y sabía entablar un diálogo constructivo, sin imposiciones.

Quienes me conocen, saben que siempre he defendido que la política que se ejerce en estas organizaciones debe ser siempre seria, porque lo que hay en juego y nos afecta es igualmente serio. Sin aspavientos, con tranquilidad, pero con tenacidad. Desde la educación, que es la mejor medicina para la cura de la homofobia, hasta las propuestas de carácter legislativo que blindan los derechos de las personas, por ser personas, sin distinción de a quien uno pueda amar, porque nadie es más que nadie.

Ahora, con el análisis que sólo se puede hacer una vez ha pasado este tiempo, podemos afirmar que esa lucha valió la pena. El trabajo de Pedro, con el apoyo y trabajo conjunto del resto de engranajes (personas anónimas que hemos contribuido a remar en la misma dirección), es todo un ejemplo. Ha redundado en la felicidad de muchas familias (unos 40.000 matrimonios homosexuales), y a nosotros, en presente y futuro, nos deja la elección, como sinónimo de opción, sin obligación, pero de derecho, de poder hacerlo.

Es triste cómo una persona que ha dado su vida por dar más y mejor vida a los demás, valga la redundancia, haya tenido una vida más breve de lo esperado. Sin duda, la mejor herencia que su marido recibirá del hombre al que amó es ver cómo germinan las semillas de su lucha conjunta por hacer de España un país pionero en los derechos sociales.

Cuando somos valientes, acertamos siempre.

domingo, 31 de mayo de 2015

Huellas


sábado, 21 de marzo de 2015

Next is now



491 mensajes después, este es el número 492. Me gusta escribir. Considero que es una de las formas más ordenadas y completas de poder plasmar todo lo que uno desea comunicar.

No imagináis la de veces que he escrito, corregido y borrado este párrafo. Porque, ¿cómo comenzar a escribir casi un año después? ¿Se hace saludando, con un "hola", como si nada hubiera pasado? Cuando escribo, me gusta dedicar el tiempo para medir las palabras y, por qué no, a veces incluir mensajes en clave que tienen un brillo especial cuando algunas personas lo leen.

Dicho lo cual, me encuentro en ese punto en el que me apetece desarrollar una reflexión ordenada de mi vida, actualizada a hoy. Es sano ordenar las ideas de vez en cuando. El día a día lo impide. 

EL ERROR

¿Conocéis la metáfora del "elefante en la habitación"? Hay un elefante en la habitación, pero las personas reunidas en el mismo habitáculo, actúan como si no existiese. Una verdad que se desea que pase desapercibida o ignorada, cuando realmente no es así. Es una actitud inadecuada. Para entender una evaluación completa de mi vida hasta este punto, uno de los aspectos a citar es, como mucha gente sabrá y esperará, la decisión, por mi parte, de concluir una relación personal hace un mes aproximadamente. Como diría Ylenia (GH VIP), "pereza máxima" hablar de este asunto. Merece tan, tan poco la pena todo lo vinculado con esto, que ya es toda una concesión en sí mismo detenerme en el titular. Estuve pensando - no más rato del merecido- y esta secuencia de mi vida (que no llega a la categoría de capítulo siquiera) es lo más parecido a una de esas cintas VHS tiradas en cualquier parte de la casa, pendiente de rotular, tanto en título como en categoría. Ficción tal vez.

FAMILIA

Era necesario pasar aunque fuese de puntillas por este hecho para entender lo que a continuación dicto, que sí es importante. Esta ha sido la primera vez que mi familia al completo ha aceptado una relación. Sin tabú, sin barrera alguna, con toda normalidad. También después. Siempre he defendido (y sigo defendiendo) que una relación sólo debe implicar a dos personas. La familia, sólo si está dispuesta a sumar y no restar, es bienvenida como opción. Para mí, el apoyo familiar en torno a mi persona sobre un asunto que SIEMPRE ha sido tabú, es una victoria por fin, un 'plus' que tendré siempre.

AMISTAD

En cuanto al terreno de la amistad... Lo es todo para mí. Es mi más preciado talismán a cuidar y proteger. Cuento con los mejores amigos que una persona puede tener. He comprobado cómo son capaces de poner la mano en el fuego por mí, sin dudarlo, de la misma forma que yo he puesto la mano en el fuego por ellos. Es más, ponen la mano en el fuego y después preguntan por qué. Han hecho kilómetros y locuras por mí. Han sabido estar siempre a la altura de las circunstancias. No hay nada más bonito y preciado que invertir el tiempo en una persona. Es algo que valoro, sobre todo cuando el tiempo se agota. Los defiendo por encima de todo, con todas mis fuerzas.

LABORAL

Sobre el aspecto profesional, si bien no es vocacional, sí soy afortunado por disfrutar de unas condiciones que ninguno de mi entorno tiene, tanto en la flexibilidad como en lo remunerado. Tengo la suerte de tener por jefe a un amigo con el que conversar de prácticamente todo. Me siento respetado, querido y valorado. 

Me siento cómodo, tranquilo y privilegiado por tener el poder de hacer casi cualquier cosa que me proponga. No es tampoco ningún secreto que tengo una solvente capacidad económica. Hablemos claro: siempre he pensado que el dinero no da la felicidad, pero sí ayuda. Es una realidad, casi tan evidente como la metáfora del elefante. Esto me permite llevar a cabo determinados planes no sólo para mí, sino para quienes lo merecen. Me gusta sorprender y me gusta hacer feliz a los demás, y pongo todos los instrumentos que están a mi alcance para crear entornos y experiencias memorables. 

FUTURO: PUNTO Y SEGUIDO

Realizar una evaluación ordenada de mi vida hace que me sienta satisfecho de ser quien soy, con mis virtudes y mis defectos, y de la situación que tengo y me rodea. Me gusta vivir cierta intensidad. Jugar, dejarme la piel, arañarme. Apostar y. Sentirme vivo. 

En lo personal, estoy en un punto de equilibrio en el que no espero nada pero contemplo todo. También del pasado (con la rotunda e inamovible exclusión de lo concerniente al primer apartado) ¿Por qué no? Si algo mereció la pena, es posible que vuelva a merecer la pena en un nuevo escenario. Hay personas o situaciones que han quedado eclipsadas en el momento y que puedan ser traídas al presente. Al final, los protagonistas somos nosotros. De nosotros depende. Y, ante todo, sólo nosotros jugamos las cartas.

sábado, 18 de enero de 2014

Operación de miopía: la experiencia

OPERACIÓN DE MIOPÍA: CONSEJOS Y EXPERIENCIA

[Visitantes que deseen leer directamente la experiencia en quirófano, sin más preámbulo, accedan a la lectura del punto 5).




Que si gafas, que si lentillas, líquido para las lentillas y el mantenimiento protocolario para la correcta higiene de las mismas... Que si, cuando llueve, se quedan las gotas de agua en los cristales... ¡Y la imposibilidad de dormir con las lentillas! Hay gente que lo hace, hasta que un día la siesta o el descuido sea mayor del esperado, y haya un disgusto.

Todos conocemos la extensa batería de incomodidades que generan los ojos con algún defecto refractivo (sea miopía, astigmatismo o hipermetropía), y el consecuente impacto, en mayor o menor medida, en nuestra vida diaria. La cirugía refractiva nace para corregir y solucionar, de forma efectiva, el problema de visión, y la constante dependencia de gafas y lentillas.

Este post nace con el objetivo de orientar a aquellas personas que deseen operarse y estuviesen como yo: con dudas, inseguridades y miedos permanentes. Aprovechando el 'tirón' que mi blog tuvo y sigue teniendo con algunos posts de referencia desglosados de mi vida personal (como los que tratan de consejos fotográficos, en los cuales sigo recibiendo periódicamente muestras de agradecimiento), quiero que este sea otro post de referencia que llegue y ayude a cuantas más personas sea posible.


1. ¿POR QUÉ OPERARME?

Tenía miopía (4,75 y 4,50), y un poco de astigmatismo. Vamos, cegato perdío'. Me quitaba las gafas, y no veía tres en un burro. El mundo, desenfocado. Sin embargo, las gafas nunca me han molestado, probablemente porque siempre he tenido lo mejor y, por consiguiente, absoluta comodidad y calidad (mis últimas gafas fueron de la marca suiza Gotti, 100% de titanio, y con los reconocida mejor óptica del mundo: cristales Carl Zeiss).

Hay muchas personas que deciden operarse porque le molestan el peso de las gafas, las pierden, se empañan, el mantenimiento y coste de las lentillas, etc. En mi caso, el motivo no fue otro más que estético: me veo más guapo sin gafas. Me veía mejor cuando usaba lentillas de forma ocasional, y quería verme así de forma permanente.

2. REFLEXIÓN Y MIEDOS.

Efectivamente, soy una persona paciente y muy tranquila, pero hay motivos, muy pocos, por los cuales me pongo nervioso: la hipocresía, la mentira en todas sus vertientes... Y la incertidumbre sobre asuntos relativos a la salud (y en el pack, se encuentra el miedo al dolor físico e hipocondría).

En el caso de la operación refractiva, se juntan dos factores: que la operación no es necesaria, sino absolutamente opcional y secundaria, y que se realiza por un motivo estético, y no de salud. De forma que, si algo sale mal, también es culpa tuya, en tanto a que guardas parte de la responsabilidad de enfrentarte a algo que no era estrictamente necesario. Siempre he mantenido que da menos miedo operarse de un dedo, que de los dos ojos: si la operación del dedo falla, da igual: nos quedan otros diecinueve más.


3. VENCER EL MIEDO.

En mi caso, existieron varios puntos que me animaron a vencer el miedo.
  • La inmensa cantidad de opiniones positivas que encontré en la red de experiencias personales; también de mis amigos, que todos tenían un amigo, un primo, un cuñado o el amigo del primo del cuñado del vecino del quinto que se operó y le fue muy bien. 
  • El principal miedo: quedarse ciego. Ese miedo se desactiva, en buena medida, al saber que es altamente improbable que, en una cirugía de este tipo, surjan complicaciones que deriven en la pérdida total de la visión. Es muy poco frecuente que surja una complicación, pero si así fuese, hay soluciones totalmente previstas de antemano.
  • La técnica que se emplea en esta operación, lleva haciéndose desde principio de los 90'. ¿Cuántas personas se han operado en el mundo desde entonces? Si fuese mal, sería a estas alturas un escándalo.
  • El riesgo que lleva implícito una operación siempre existe y seguirá existiendo. SIEMPRE. De la misma forma que existe si te montas en un avión. Si sales a la calle, y el viento sopla en una dirección y velocidad determinada y, justo en ese momento, hace caer la maceta del vecino del séptimo en la misma trayectoria por la que pasas. Y si te quedas en casa encerrado, seguro que hay un ínfimo porcentaje de probabilidad de que exista un terremoto y se te caiga el techo encima. En todos estos supuestos, el riesgo de que algo salga mal es extraordinariamente bajo. Hay que evaluar los riesgos y entenderlos de forma natural. Llevo grabado a fuego aquello de que "Quien no arriesga, no gana". De las mejores y más certeras frases que existen.

En resumen: estamos hablando de una cirugía que se lleva haciendo desde hace más de 20 años con la técnica LASIK, de la que han disfrutado decenas de millones de personas, y sigue siendo a día de hoy un éxito.

4. PRUEBAS PREOPERATORIAS.

  • El "fondo de ojo". Consiste en una máquina, en la cual apoyas la barbilla, introduces el ojo por un visor parecido al de una cámara de fotos, y aparecen unas luces rojas desenfocadas. Posteriormente, en otra máquina, apoyas la barbilla, y una luz azul, de forma rectangular, va dando vueltas durante unos segundos.
Esta prueba se realiza para medir el grosor de la córnea, que será tallada con láser en la operación, con el fin de corregir nuestro problema de visión. Es obligatorio, además, que la córnea tenga un espesor tal como para dejar un margen de seguridad.
  • Graduación de la vista. Típica y tópica. Apoyas la barbilla, miras por un visor, y sale el clásico dibujo del campo con un globo aerostático, enfocándose y desenfocándose. 
  • Calidad de la lágrima y 'ojo seco'. Es la última prueba, en la cual testan la calidad de la lágrima. Consiste en apoyar la barbilla en un instrumento, parecido a una parabólica con ondas dibujadas en blanco y negro. Te piden que no parpadees el máximo tiempo posible (unos 20 segundos). 

Estas pruebas no duelen, ni molestan, ni impresionan, ni asustan, ni nada

Exceptuando la graduación de la vista, estas pruebas abren o cierran la puerta a la intervención. Es decir, determinan si eres apto o no para la operación. Los resultados son inmediatos, y el veredicto, también. A partir del 'sí', puedes operarte cuando quieras. En mi caso, decidí operarme con inmediatez (el próximo día que la clínica ejecutaba las operaciones: en menos de una semana). ¿Para qué pedir la cita un mes más tarde y prolongar los nervios y la espera?


5. "EL DÍA D": LA OPERACIÓN.

Llegó el gran día: 14 de enero de 2014. 09:30 h.
Bien desayunado (es uno de los requisitos a cumplir), entré a la clínica por mi propio pie, flanqueado por mi madre y amigos. 

Lo primero que te dan es un Diazepam, con el fin de relajar y desactivar un posible estado de ansiedad (a mí no me hizo efecto, como tampoco me hace efecto el alcohol, ni la cafeína...).

A continuación, te dan el contrato de consentimiento, que debes firmar para aceptar, tanto la intervención quirúrgica, como los contratiempos que pueden surgir. Si entramos en detalle, consta de:
  • Información relativa a la técnica empleada para la operación (LASIK). Este punto es la experiencia en sí, que describiré un poco más adelante.
  • Los efectos secundarios más comunes: sensación de arenilla y picor en las horas posteriores a la intervención.
  • Interrupción de la operación en caso de que no existan las garantías suficientes.
  • Que, alrededor de un 15% de las personas intervenidas, necesitan una segunda intervención para alcanzar la corrección deseada.
  • Que la recuperación es rápida, pero no inmediata. La máxima calidad de visión se alcanza en los próximos 30 días después de la intervención.

En definitiva, la letra pequeña de cualquier contrato. No hay que asustarse. Si leemos la letra pequeña de cualquier medicamento que tomemos habitualmente, es para echarse a temblar. Y aquí seguimos: vivos.

Estás en la sala de espera, en la que también se encuentran pacientes que van a ser intervenidos, acompañados igualmente de familiares y amigos. El equipo médico va llamando en orden de intervención. 

Suena mi nombre. Se congela el tiempo. Última mirada a mi madre y amigos. Mirada de gatito a punto irse a bañar sin tener ni pizca de ganas. 

Subí a la antesala del quirófano, y allí me colocaron un gorrito, bata encima de mi ropa y pequeñas bolsas sobre mis zapatos. Te colocan 3 gotas de anestesia por cada ojo (dejando 1 minuto de tiempo en la aplicación de cada una). La primera aplicación (es decir, la primera gota de cada ojo) pica un poco, pero es soportable y el picor desaparece en 20 segundos. Como anécdota, cuando me aplicaron el segundo par de gotas, no noté que la gota cayese y lo advertí. La respuesta fue: "Sí que ha caído, lo que pasa que tus ojos ya están anestesiado y no sienten nada; colocamos más anestesia por seguridad". ¡Es inmediato! Compartí con el enfermero que estaba muy nervioso. Me pidió que mirase mi reloj y que le dijese la hora. "Las 10:30 h.", y a lo que respondió: "Vale, pues a las 10:35 h. ya verás cómo sales del quirófano, viendo, diciéndome que no es para tanto". Mi pensamiento fue: "Ya, qué va a decir este hombre, intenta tranquilizarme como buenamente puede...".

A continuación, te llaman desde el quirófano. Hacía mucho que no visitaba uno (afortunadamente), y es un lugar inhóspito (curiosamente, contrario al hospitalario): la camilla, el instrumental necesario, y nada más. ¡Ni un cuadro, ni música! Bromas aparte, es normal: cuanto más simple y suficiente sea un quirófano, mayor garantía de higiene.

Y ahora sí: llega el momento de la verdad. El momento clave. Mi intención es explicarlo todo, sin quitar ni añadir nada. Sin maquillar ni 'endulzar' nada, pero sin ser tampoco 'gore'. Con concisión y buenas dosis de realidad.
  • Te tumbas en la camilla, y lo primero que hacen es colocarte una fina tela que cubre toda la cara, excepto el primer ojo que va a ser intervenido (a través de una ventanita cuadrada y recortada). Miras hacia arriba, y lo que ves es un panel con multitud de pequeñas luces blancas (parecidas a las de un dentista), un par de luces rojas (creo recordar), y una luz verde central (¡el láser!). El cirujano te da la única instrucción que debes respetar durante todo el proceso: concentrarte en mirar la luz verde (recuerdo las palabras exactas: "Tu misión es ver en todo la luz verde").
  • Te colocan unos separadores, que imposibilitan el hecho de que puedas cerrar los ojos. 
  • Colocan una anilla circular en el ojo, que ejerce una ligerísima presión. En el siguiente punto explico para qué sirve esta anilla.
  • El cirujano te informa de que vas a escuchar, a continuación, el ruido de un pequeño motor, y de que "las luces se van a empezar a apagar". Esa es la explicación dulce. La explicación técnica y gráfica es más sobria: se practica un finísimo corte superficial de la córnea, y la película que secciona, se abre como una escotilla de barco (para luego aplicar láser). De forma que, no es que las luces se apaguen, sino que dejas de ver. Pero, tranquilidad: esto dura unos 5 segundos. No más. Para los morbosos: no, no se ve la cuchilla. La anilla de la que os hablaba en el punto anterior, es la guía de la cuchilla. Todo está bien colocado, a presión, para que no falle.
  • Por último -y después de la explicación de este punto tan desagradable, lo reconozco-, llega el último paso. Te piden que te concentres, a conciencia, fijamente en la luz verde (recordemos, el láser) que será la que talle la córnea y corrija, efectivamente, el defecto de visión. Como dato curioso, el láser hace un ruido más o menos fuerte, relativamente similar al de una limpieza dental, pero más sonoro y grave. Y sí, huele a quemadillo (como un quemado industrial). Yo aguanté la respiración, y va que chuta. La aplicación del láser dura alrededor de 10-15 segundos (esto varía según la graduación a corregir, segundos arriba o segundos abajo). Como curiosidad, si en algún momento no te concentras en ver la luz de forma concienzuda y/o apartas la mirada, el láser se detiene, gracias a la avanzada tecnología Eye Tracking (que monitoriza de forma ultra veloz y precisa el movimiento del ojo, si estás mirando o no).

  • Finalmente, la "escotilla de barco" se cierra (recordemos: la capa que produjo el corte), y te aplican una gota de no sé muy bien qué (lágrima artificial, tal vez, o algún cicatrizante).

"¡Listo! Ya hemos terminado con este ojo. Ahora, a por el siguiente". Fueron las palabras del cirujano. Este proceso se repite de forma exacta con el otro ojo. En ese momento, respiré hondo y desactivé toda la tensión, todo el nerviosismo que tenía acumulado, incluso cuando el otro ojo aún no había sido intervenido: ya sabía en qué consistía todo, ya sabía lo que me iban a volver a hacer, y que no es para tanto.

Cuando terminan con el segundo ojo, te retiran la telita, y todo ha acabado. Te piden que te levantes y, atención: te levantas ya viendo!!!. Los primeros segundos, con contornos un poco desenfocados, pero con una nitidez espectacular. Definitivamente, es un momento precioso, que nunca vas a olvidar. Sorprende la rapidez y la calidad con la que ves con inmediatez.

Por si abandonáis en este punto la lectura, hay algo que merece resaltar con letras mayúsculas:
NO DUELE NADA, EN NINGÚN MOMENTO
Ni siquiera es como el dentista, que te anestesia y no te duele, pero sientes que te están trasteando. Aquí, NI ESO. No duele, ni sientes nada, pero ni siquiera un poquito.

A continuación, bajas a la sala de espera por tu propio pie, donde te esperan quienes los seres queridos que te acompañaron antes. Fue emocionante observar cómo me miraban y me dedicaban toda su atención mientras bajaba las escaleras, con sed de saber. Mi madre creía que no me había operado, que la intervención se había abortado por alguna razón, debido a que reaparecí en muy poco tiempo: 5 minutos duró la operación!!!!!

Cuando el resto de pacientes terminaron de pasar por el quirófano, el cirujano nos pasó consulta media hora después para hacer una primera evaluación. Por último, me mandaron un colirio, aplicación de lágrimas artificiales a demanda, y la recomendación de permanecer durante 2-3 horas con los ojos cerrados cuando llegue a casa (es decir, una siestecita).

La recomendación más importante es la de no frotarse los ojos durante un mes, con el fin de que ese 'corte' cicatrice bien y no se desplace.

La clínica ofrece un programa de revisiones periódicas, para supervisar que todo vaya bien. La primera revisión fue al día siguiente de la intervención, y la siguiente, al mes. Creo que después tocará a los 6 meses, si todo va bien.


6. INTERNET: INFORMACIÓN Y SOBREINFORMACIÓN.

Un medio tan potente como la red de redes, posibilita que podamos buscar y encontrar todo lo que imaginemos y más. Cualquiera puede escribir -como estoy haciendo yo ahora- y cualquiera puede contar lo que quiera. Es inmenso el poder e infinita la información. En cuanto al terreno de la salud, cada uno contará la película como le fue, y siempre hay que tener en cuenta que, en todo, habrá comentarios a favor y en contra. Y, lógicamente, lo negativo siempre es más llamativo que lo positivo. Siempre va a hacer más ruido alguien que haya tenido alguna complicación, que alguien que esté contento con su intervención y no tenga necesidad de expresar "estoy bien". 

Rescatando el ejemplo de los aviones y el riesgo implícito -y pequeño- que conlleva volar: la gente no escribe en Internet para decir "ha sido un buen vuelo", pero sí lo hace cuando ha habido un fallo mecánico que ha provocado un aterrizaje forzoso. El punto está en extraer el dato de cuántos aviones llegan bien a su destino y cuántos sufren alguna avería. Esa es la evaluación más precisa del riesgo.

Existen páginas que desprestigian las operaciones de este tipo, en las que principalmente se infunde el miedo al futuro de los pacientes. La corrección de defectos visuales a través de intervenciones quirúrgicas se lleva haciendo, con distintos métodos, desde hace más de 35 años, y todo parece ir bien. Entiendo que el negocio de las gafas y las lentillas engloba a una industria que mueve importantísimas sumas de dinero, y que cada paciente que que se opera, es un cliente que pierden. El vendedor ambulante de cubitos de hielo también ponía a parir, en su época, a los fabricantes de congeladores domésticos. Todo evoluciona, y en el camino, siempre hay alguien que gana y quien pierde.

Por último, no recomiendo ver la operación en YouTube. Yo lo hice, y es desagradable. Añade más nerviosismo de forma gratuita.
Estuve pensando acerca de si colocar o no esta recomendación, puesto que el hecho de desaconsejar o de "prohibir", genera curiosidad y aún más ganas de saltarse las normas ("¿Por qué me recomienda no verlo? ¿Qué será lo que no quiere que vea?"). La razón por la que no deberíais ver el vídeo es que, lógicamente, se observa la intervención desde fuera, y cuando lo ves "desde dentro" (es decir, estás tumbado en la camilla del quirófano), no se asemeja en nada. 
Entiendo perfectamente la curiosidad de saber cómo es la operación, sobre todo porque nunca antes nos hemos visto en una situación ni remotamente parecida y tenemos necesidad de saber; pero "desde dentro" no es nada (y no lo digo por aplacar los nervios de aquellos que se vayan a operar, sino porque realmente es así).


7. TRAS LA OPERACIÓN: HORAS Y DÍAS POSTERIORES.

Salí del propio quirófano caminando por mi propio pie, y de la clínica también. Recomiendan utilizar gafas de sol el primer día. Existe una ligera sensibilidad a la luz en un primer momento, pero parece ser que la razón de utilizar gafas de sol está enfocada, principalmente, a evitar que las partículas que contenga el viento entren en contacto con los ojos. ¡Llevaos gafas de sol el día de la operación! En mi clínica, de todas formas, regalaban una.

Yo me fui a desayunar y celebrar el éxito de mi operación con mis amigos. Vida normal. La sensación de arenilla o lagrimeo es normal. En mi caso, sólo tuve molestias durante poco más de una hora.

Como ya he destacado, recomiendan, cuando llegues a casa, cerrar los ojos durante 2-3 horas (es posible echarse un sueñecito).

Durante los primeros días, prescriben un colirio y gotas artificiales.

Los efectos más notables tras la intervención, a corto y medio plazo, son dos: sensación de ojo seco (sobre todo al despertarnos) y, por la noche, deslumbramiento de luces como farolas, semáforos o faros de coches. Hice reseña de estas dos particularidades al médico, en la visita de control al día siguiente de mi operación, y dice que es algo absolutamente normal, al estar inflamada la córnea tras la intervención. Estas dos molestias tienden a normalizarse con el paso de las semanas (cada persona y cada ojo es único, y el tiempo que puede tardar puede ser mayor o menor en cada uno). La máxima calidad de visión se alcanza, aproximadamente, a los 30 días después de la intervención.


8. ¿DÓNDE OPERARME?

Hay multitud de consultas y clínicas que ofrecen esta intervención quirúrgica, desde franquicias hasta particulares. Entiendo que es difícil elegir, o más bien, dar una razón de por qué elegir una clínica y no otra. Esta operación sólo la harás una vez en la vida, y no habrá posibilidad de probar. No es un dentista, que si te hace un mal blanqueamiento dental, puedes elegir no volver en la segunda visita y cambiar a otro dentista.

En mi caso, elegí la clínica oftalmológica de Antonio Moreno, en Málaga. En un principio, por ninguna razón en especial, sino porque mi abuela, hace un año, fue tratada allí inicialmente de cataratas. Meses antes de mi operación, me trataron un proceso de conjuntivitis y pude constatar su profesionalidad.

Existe algo que diferencia a esta clínica de cualquier otra: Antonio Moreno es profesor titular de Oftalmología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Málaga. Y son las manos de este señor las que están al mando de la operación. Para mí, fue una garantía extra.

El precio: 2000 €. Inlcuye pruebas preoperatorias, la intervención, y las visitas de seguimiento tras la operación. Tened en cuenta la fecha de este mensaje (enero de 2014), y que el precio puede variar al cabo del tiempo por la creciente competencia, avance de las técnicas, etc, tal y como ha sucedido años atrás, cuyo coste era mayor.

Es cierto que en franquicias que están presentes a nivel nacional, ofrecen la misma intervención por un precio sensiblemente inferior. No existe ninguna razón por la que yo desaconseje la operación en franquicias (es más, probablemente el instrumental, el láser, etc. será el mismo), pero a mí me da más garantía que el responsable de mi intervención sea un particular de reconocido prestigio, que imprime SU nombre y SU apellido, a una franquicia, con un nombre y objetivo, tal vez, más comercial que vocacional. OJO: que no quiere decir que salga mal (de hecho, en la red hay experiencias positivas y negativas, como en todo). Se trata sólo de una sensación personal.

La vinculación entre mi persona y la clínica a la que he hecho referencia, no es más que la de médico-paciente (o médico-cliente, según se mire). No me llevo comisión. Simplemente, soy una persona contenta con la intervención y el trato recibido, como muchas otras personas de esta clínica o de cualquier otra que le haya ido bien.

Si no sois de Málaga, la clave está en consultar e informarse, a través de todos los medios posibles, de cuál es la mejor clínica de vuestra ciudad. Considero que en salud no hay que escatimar en gastos, y aun menos cuando se trata de, en mi opinión, el sentido más preciado que tenemos.


9. ¿ALGUNA DUDA? ¡PREGUNTA LO QUE QUIERAS!

Si os ha servido de ayuda la lectura de mi experiencia, me doy por satisfecho. Me gusta ayudar a las personas, y este es el objetivo de mi post.

Si tenéis cualquier tipo de duda respecto a la experiencia de la operación, preguntad. Cualquier pregunta es buena y bien recibida, por muy rara que parezca. Por ejemplo: "¿Te atan a la camilla para que no te muevas?" Ya adelanto que no. Sí, esta pregunta también me la hice yo.

Quiero subrayar, de forma destacada, que responderé a todas las preguntas relativas a la experiencia de la operación (dudas iniciales, etc.). Podéis hacer todas las que queráis. En cambio, no responderé, bajo ningún concepto, a preguntas que sobrepasen las serias líneas del campo de la medicina, sencillamente porque no soy médico y sería una temeridad (si os fijáis, ni siquiera he puesto el nombre del colirio, pues cada médico prescribe un tratamiento personalizado). Exceptuando este respecto, quedo a vuestra disposición.

¡Un abrazo a todos!

sábado, 7 de septiembre de 2013

Adelante

"Porque, al fin y al cabo, eso es lo que somos: un grupo de personas que nacen solas y que, a medida que avanzamos en la vida, nos vamos encontrando unas a otras, de modo que nuestros destinos se van entrelazando".

De las reflexiones más concisas, más profundas, y más sencillas y más certeras que he leído/escuchado en mucho tiempo. Así es, Juanje.

Ángel.

viernes, 9 de agosto de 2013

6

Mismos pasos, y algunos mismos errores.