domingo, 18 de abril de 2010

Boby

Llegaste a mi casa tras un largo viaje desde Ourense (Galicia), en el que ahora es mi coche. Tu hermana, Candy, te acompañó hasta aquí. Me dieron a elegir entre ti, o tu hermana, y te quise a ti; y sabes que tu hermana estuvo en buenas manos, con mi tía. 

En un arrebato de originalidad, cuando yo sólo tenía 6 años, te llamé Boby. Es el mismo nombre que tenía el perrito de una vecina cuando vivía en Ginebra (Suiza). Te gustó el nombre, porque pronto empezaste a responderme al nombrarte. Me cautivó tu mirada. El tacto de tu pelo. Tu complicidad. Cuántos momentos he vivido contigo... Cuántas veces me he derrumbado por diferentes motivos, me he tirado al suelo y te has acercado a mí sin separarte jamás. Qué contento te ponías al escuchar el cascabel de tu collar para salir a la calle. ¿Y cuándo venían los Reyes Magos tempranito a casa? Todos los años te traían un muñequito nuevo, y cada mes de Diciembre, por tu cumple, una mantita o juguete. Tú eras uno más, tú tenías el mismo derecho que yo a recibir regalos, pues el cariño que dabas es impagable.

A finales de Marzo, caíste enfermo. No querías comer, sólo estar tranquilito en tu caseta. Pero no entendías que no podías estar sin comer ni beber, así que te tuvimos que llevar al hospital. Una familia de médicos expertos en ti te empezaron a cuidar; empezaron a preguntar a la ciencia, a buscar respuestas de por qué estabas así. Era la primera vez en 15 años que me separaba de ti. Me sobrecogió dejarte en el hospital, llegar a casa, darle vueltas a la cerradura de casa para entrar y no escuchar tus siempre sonoros ladridos de bienvenida.

Burlé el turno de visitas tantas veces para verte... Agasajé a las enfermeras con éxito para estar todo el tiempo contigo. No tenías apenas fuerzas para levantarte, pero sé que estabas alegre de verme, de estar conmigo, aunque no dijeras nada. Tu mirada ya lo decía todo. Tu patita unida a un suero te alimentó durante 15 días más, pero una incurable meningitis marcó el adiós definitivo.

Nos gastamos cientos y cientos de euros en tu salud, y en el mejor de los honores tras tu partida. Compartiste habitación con cinco amigos más. El mejor hospital de Andalucía, para ti. Fuimos criticados por amigos de la familia. No comprendían el desembolso económico tan importante que estábamos haciendo por y para ti. "Si sólo es un perro", decían. Automáticamente pasaron de ser "amigos de la familia" a meros conocidos. No tenemos por costumbre tratar con personas tan insensibles. Son ese tipo de personas que prefieren gastarse el dinero en cosas efímeras y anteponen unos valores que no encajarían nunca con mi modelo de pensamiento. Amo convertir el dinero en felicidad, bienestar, sonrisas, incluso por terceras personas más que en mí mismo. Y, en este caso, hasta hipotecaría mi casa por salud propia y ajena, sea para salvar tu vida, Boby, o la de un familiar. No distingo entre animales o humanos, sólo peso el cariño y los buenos momentos que han sembrado mi vida. Porque, seamos francos: tu hospitalización y servicios funerarios alcanzaron casi los 700 €. ¿Es que acaso el cariño y la felicidad que nos has dado están valorados en 700 €? No hay calculadora lo suficientemente potente como para hacer ese cálculo. Es inconmensurable. 

Y así, el día 17 de Abril hizo un año. Hace 365 días que no estás entre nosotros. Y, ¿sabes? Te echo tanto de menos... Tus muñecos siguen estando en casa, pero no silban desde entonces. Tus mantas, ya no puede darte calor. Pero, créeme, eres el mejor recuerdo de mi vida. Nunca te olvido, ni te olvidaré jamás. 

6 comentarios:

  1. La nobleza de los perros es impensable en las personas.

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  2. Con la de gastos vanos que tenemos a lo largo de nuestra vida y algunos no saben valorar cuando merece darle un uso más que práctico...Me quedo con lo de medir el peso del cariño, al fin y al cabo es ése el vínculo que forja los recuerdos y sobrevive al paso del tiempo.

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  4. Más quisieran darnos algunos humanos la fidelidad que nos da un perro.

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  5. En mi caso me paso algo similar, Toby, era de mi hermano, joder menuda nenaza estoy hecho se me saltan las lagrimas, fue un muy buen perro el mejor para nosotros, fue uno mas de la familia, pero el tiempo pasa y queramos o no tambien para ellos.

    Hace varios inviernos, ya casi demasiados, con 17 años, enfermo y poco a poco se fue apagando, una mañana muy temprano me desperte sin motivo aparente, pero sabia que algo habia pasado, fue instintivo, fui a la cocina y alli estaba tumbado como los ultimos días, pero no se movia, me acerque a el, lo toque y aun estaba caliente pero no respondia, no respiraba y el corazon ya no le latia, acababa de dejarnos.

    Mi madre se desperto y me vio llorando, ella tambien lloraba, mi hermano pequeño, su dueño debio de oirnos por que tambien salio, y solo pude abrazarlo, y decirle al oido que Toby se habia ido, creo que ha sido el abrazo mas sentido y bonito que he dado en mi vida, no lo soltaba y mientras el lloraba, le decia una y otra vez que habia sido un buen perro que habia tenido una muy buena vida, una y otra vez.

    Mas tarde mi padre y mi hermano se lo llevarón.

    Pero su recuerdo durara toda la vida.

    joder, me has hecho recordarlo y menos mal que estoy solo en la oficina por que parezco una madalena.

    Toby no era un perro, era, es uno mas de la familia, ni mas ni menos, es un familiar mas.

    Gracias por hacerme recordar a Toby, le hare una entrada en mi bitácora, por que se la merece.

    Saludos.

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  6. Aquel que ama a los animales es porque tiene un buen corazón. Seguro que Toby ha tenido una vida genial, el recuerdo y los buenos momentos vividos nunca se olvidan.

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