jueves, 22 de abril de 2010

El cielo, cerrado

Las dos fotografías que podéis observar sobre mis palabras están hechas en el aeropuerto de Málaga, el pasado domingo por la tarde. Estuve allí, en la peor crisis aérea de la historia del planeta. Y mi siempre querida e inseparable cámara lo inmortalizó.

Al volcán islandés deberían cambiarle el nombre, francamente impronunciable, si quiere hacerse más famosillo. Aún sigue vertiendo ceniza, pero ya en menores proporciones. Se desconoce cuándo dejará de hacerlo: "Puede parar dentro de dos días, dos meses o dos años. Es impredecible", aseveran científicos de la NASA. Los mismos científicos tampoco pueden predecir el daño que este hecho natural ya va a ocasionar, pero se empiezan a confirmar varios hechos: que parte de las cenizas caerán al suelo europeo, que otra parte quedará en suspensión en las capas más altas de nuestros cielos, y que esa nube suspensa provocará una bajada de temperaturas de los próximos veranos. El PIB de Europa (la riqueza) ha descendido un 0,1%, en esta maltrecha y frágil economía.

Ahora todos los ojos se centran en Katla, el hermano mayor del volcán que ha provocado todo esto. Katla (que significa en español "La puerta del infierno") es cinco veces más grande y más potente que el hermano que ya hemos conocido. En 1.159 a.C. su erupción se sintió a cientos de kilómetros de distancia, con la totalidad de la costa oeste de Escocia devastada. La ciencia aún no puede predecir con total exactitud en qué momento exacto un volcán entrará en erupción, pero sí se están monitorizando los temblores que se producen. 

Hay dos datos a tener en cuenta, ambos negativos. El primero, que Katla ha hecho erupción tres veces en los últimos 500, y las tres veces siempre han ocurrido después de que el volcán que se ha hecho famoso en estos días terminara de rugir (meses después), y durante años. Según los científicos, "ya toca" (que haga erupción). O sea, ya la pregunta no es si entrará en erupción, sino cuándo. La última vez que ocurrió, no teníamos ni las necesidades ni el parque de aviones actual (y con ello, la dependencia de usarlos). 

Hemos estado seis días sin poder volar. Y qué agobio tiene la gente. Al segundo día, la gente ya estaba histérica. Qué estrés tiene la peña. Total, si la aerolínea paga comida y alojamiento, y por supuesto gastos del próximo vuelo! 

En fin, parece que la cosa mejora por momentos. Casi la totalidad de los vuelos se han reanudado, en parte, por las presiones de las aerolíneas a la UE. Dicen los dueños de estos pájaros metálicos que las medidas de seguridad han sido desproporcionadas. Mientras tanto, un vuelo que hoy cruzó el cielo desde Manchester hasta Grecia tuvo que aterrizar de emergencia porque, tras notar "un olor muy intenso a ceniza en la cabina del avión", los motores se pararon. Me llama la atención que no se le haya dado a esta noticia la cobertura que se merece. ¿Intereses económicos en juego, tal vez? Es de imaginar que, para la aerolínea, es mucho más rentable pagar la indemnización de un avión siniestrado (con las muertes que ello conlleva) a tener el parque de aviones detenido.

Ay, qué pequeñitos somos ante el poder de la naturaleza... Ya lo dice el dicho: "Hombre bajito, ego gigantesco".

1 comentario:

  1. Si Adán y Eva pudiesen ver en lo que hemos convertido al planeta, su hermosísimo jardín del Edén, sería grande su tristeza. Desde el momento que adquirimos el uso de la razón nos hemos dedicado completamente a destruir éste lugar que muy generosamente nos da la vida y nos deja gobernarlo y lo que está pasando no es más que una respuesta del planeta ante tanto abandono. La sabiduría e inteligencia del hombre, que el ser supremo tan generosamente nos ha dado y por lo cual se siente tan orgulloso, es la misma que nos lleva a la destrucción. Ayyy, hombre eres tan infinitamente minúsculo que ante la furia de la naturaleza no eres más que un montón de desperdicio. Hoy me pregunto si todavía Dios seguirá pensando que somos su mejor y más perfecta creación... / José Egúsquiza 23-april-10

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