jueves, 15 de abril de 2010

La fuerza del cinco

Telecinco celebró ayer 20 años existencia. 20 años de emisiones ininterrumpidas que ya forman parte de la historia reciente de la televisión en España. 

Ayer, con motivo del cumpleaños, se organizó una gala en el Palacio de Deportes de Madrid. El despliegue técnico y humano, inédito: más de un millón de vatios de luces,  210.000 más de sonido, 11 kilómetros de cableado, todo ello transportado en 18 trailers y controlado por 185 técnicos. 14 cámaras en formato panorámico fueron las pupilas de los espectadores. 

La valoración personal a emitir sobre la gala, en una escala del 1 al 10: un 5 (como su cadena). Han sido cuatro horas muy pausadas, muy lentas en el desarrollo, con repeticiones tanto de vídeos como de canciones ("Yesterday", cantada dos veces). Los guionistas hicieron un pésimo trabajo queriendo convertir a los actores y presentadores de la cadena, en cómicos, con chistes y escenas de pseudohumor muy forzadas. 

La gala ha sido una radiografía interna sobre la propia Telecinco. Es tan significativo como demoledor el hecho de que el 90% de los vídeos fuesen un recuerdo de los primeros 10 años de vida. A eso le llamo nostalgia. Telecinco ha invitado a sus trabajadores y espectadores a la sala de los trofeos de los 20 años, pero no llegaron a mostrar grandes éxitos que son, a la vez, vergüenza y máximo exponente de la telebasura: ni rastro de Aquí hay tomate, ni de Sálvame, ni de A tu lado, ni Salsa Rosa, La Noria, e incluso prácticamente tampoco de Gran Hermano.

Aun así, la cadena de Silvio Berlusconi (si, Telecinco es de ese estúpido) es la más rentable de Europa. Es lógico: cada viernes hay 9 horas de Sálvame, un programa con seis charlatanes y cobrando cada spot publicitario por decenas de miles de euros (sí, cada spot; multiplica eso por todos los anuncios que se emiten).

Desde el punto de vista empresarial, Telecinco es una cadena muy frágil, tanto en su estructura (su programación) como en su imagen. Casi toda la programación se nutre de un reality (OT, Supervivientes o GH), con lo cual, si falla un reality, se queda coja la parrilla. Y la imagen, erosionada por la telebasura, es pan para hoy y hambre para mañana. Es como McDonalds: tiene éxito, es consumida por muchas personas, pero todo el mundo sabe que es sinónimo de comida basura (de ahí que, con cierta regularidad, hagan autopromoción sobre lo fantásticos que son).

Sed buenos :**

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