sábado, 10 de abril de 2010

Mundo paralelo

Me indigno. Y me indigno porque, decididamente, no entiendo cómo hemos llegado al punto de tener que "agradecer" la sinceridad o la fidelidad. Realmente ahora no me ha sucedido nada, y ni siquiera estoy indignado por algo que me haya sucedido, pero me entristece bastante la paulatina pérdida de los valores anteriormente citados. Es como si ahora empezáramos a agradecer que una persona no te agreda física o verbalmente: oiga, lo normal y lo único correcto es que no ocurra. Igual pasa con la mentira o la infidelidad: lo único correcto es que no ocurran, y si ocurre, siempre es negativo, incorrecto, malo. Todo esto viene porque he estado cenando con una gran, GRAN personita que tengo el placer de conocer desde hace meses, y vive con compañeras de piso, una de la cual es a su vez compañera de clase de un ex mío (de las 5 relaciones que he tenido). Y, actualmente, tiene pareja, pero mientras tiene pareja, zorrea con uno, con otro y con otro, se mete en chats, bakalas y demás mierdas.

Cabe mencionar que no siento absolutamente nada por él (nada desde pocos días después de dejarlo), pero es un buen ejemplo de un auténtico problema (por no decir lacra).

¿Tan difícil es ir con la verdad por delante? 

1 comentario:

  1. Me sorprendo cuando veo mi nómina y el jefe me ha pagado todas las horas extras que he trabajado. Me sorprendo ante algo que debería ser lo normal.
    Debería sorprenderme si, al ver mi nómina, me faltasen horas extras trabajadas por cobrar.

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