sábado, 11 de septiembre de 2010

La fragilidad de la vida

Ahora, ya no hay nadie a quien llamar en mi Suiza natal. Nadie descolgará el teléfono. Un teléfono, una casa que comienzan hoy un viaje hacia lo inhóspito, lo inanimado, lo inerte.

Nunca he sido muy de ambiente familiar, en el sentido de que no soy dependiente ni necesito para vivir afectos, atenciones o especiales muestras de cariño de aquellos que son mi familia. Pero me abruma ver cómo en tan pocos años hemos ido quedando menos, casi de golpe.

Puede que esta semana esté un poco perdido, porque tendré que viajar por España debido a este respecto. Aún no sé cuándo viajo, puede que el martes y vuelva el miércoles o jueves. Os mantendré informados.

Sed buenos.

1 comentario:

  1. http://eritisicutdeus.blogspot.com/2010/09/la-famiglia.html

    Es mi respuesta a esta entrada. For you.

    ResponderEliminar