martes, 19 de octubre de 2010

Almohada mullidita

Una de las ventajas que tienen el otoño y el invierno es que el mercurio de los termómetros desciende (y asciende en los cuerpos de aquellos que, como David, María o yo, hemos estado resfriados, pero esa es otra historia). 

El frío, la ropa larga, los días nublados, la lluvia, dormir... Me encanta dormir con ochenta mil mantas y edredones. Os quiero dar un consejo muy sutil, muy simple y muy tonto sobre una nueva forma de cómo colocar la almohada.

Las personas humanas normales y corrientes (sí...) duermen apoyando su cabeza por el lado más plano de la almohada. La idea consiste en rotar la almohada 90º sobre su mismo eje, aproximadamente como en la fotografía superior. Luego, tumbados hacia arriba (mirando al techo) dejamos caer la cabeza sobre la almohada con todo su peso, haciendo esa zona mullidita... Et voilà! Tenemos la comodidad de una almohada normal pero con las orejitas envueltas por la almohada.

Probadlo y me contáis.

Sed buenos.

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