sábado, 9 de octubre de 2010

Detalles

Tenemos cinco sentidos: vista, olfato, oído, gusto, tacto. Venimos así de serie, salvo algún error en la cadena de producción. Hasta aquí, todo bien. 

Los sentidos son vías de información. ¿Por qué no maximizamos la atención sobre lo que podemos llegar a saber gracias a estas vías? A menudo, nos conformamos con hacer caso a lo que oímos (lo que nos dicen), y lo que vemos (los ojos, la persona como un ser individual más, etc.).

Pero no, todo va más allá. Presta atención a:

 - El sentido de la vista: cómo va vestida esa persona. No me refiero a si va de Tommy Hilfiger, H&M y si tiene o deja de tener marca. Tampoco me refiero al estilo o buen gusto que tenga a la hora de comprar ropa. Simplemente, aprecia que se sabe vestir y es limpio.

Aprecia también sus gestos. Cómo te mira. ¿Sabías que si tienes las pupilas de los ojos dilatadas, es porque te gusta esa persona? Sonríe. Aprecia valorar las sonrisas. Movimientos de cabeza. Fruncir el ceño, o la comisura de los labios.

 - El sentido del olfato: cómo huele esa persona. Pulverizar gotas de un delicado perfume es, al fin y al cabo, una inversión económica con un objetivo: potenciar y causar una buena impresión a alguien con algún fin, o simplemente, a la sociedad en su conjunto (según contexto). Es demoledor el caso contrario.

- El sentido auditivo. Aprecia cada tono de su voz. No es lo mismo decir: "Sí!" que "Sí...". Es vital. No te conformes con el contenido de las palabras, sino con la musicalidad que imprime su boca al pronunciarlas. Interpreta los suspiros. Una persona enfadada, suspira. Una persona ilusionada, suspira. Y no, no se trata de inspirar y espirar porque sí. 

- El sentido del gusto. Reservado, tal vez, a los besos. Si eres fumador, Smint te da besos. Si has comido cebolla, el cepillo de dientes es tu aliado. 

- El sentido del tacto. No nos engañemos: hay personas que saben transmitir verdaderamente aquello que sienten, con caricias, besos y abrazos... Y hay personas que no, o no saben. Es como ser artista: se tiene o no se tiene ese don. En cualquier caso, valora esa caricia. Si al despedirte te acarician el brazo, o te dan un abrazo, es un añadido. Gusta. No lo olvides.

Y, si admites todos estos consejos, ahora ya sabes que también tienes cinco armas para sorprender, cautivar, comunicar y transmitir mensajes y emociones. Es gratis, y es genial. Como siempre os digo, sólo doy consejos que yo use. Ponlo en práctica. No pierdes nada y puedes ganar mucho.

Sed buenos!

1 comentario:

  1. Me quedo con la vista, olfato y tacto. Claro, los demás también son esenciales para captar cualquier cosa que la otra persona se empeñe en ocultarte. Cuando voy por la calle y por mi lado pasa alguien que me interesa, no puedo evitar girar la cara a su paso para buscar la fragancia que se desprende de su cuerpo, de su pelo, de su cuello. La vista, por otro lado, te permite conocer casi el 60% en el caso de las personas que son normalitas y pasan de eso de la actuación perfecta. Tantos gestos, tantas miradas.. y casi que acompañando, introduciría también el oído, que siempre ayuda cuando detectas algún deje en la voz que te dice más que las palabras que recibas. Tacto, por último. El calor que desprende un cuerpo al tocarlo, la reacción de temblor o encogimiento repentino ante el atrevimiento de una mano ansiosa y portadora de placer, hacen para mí de medios fundamentales en lo que respecta a los sentidos para descubrir tantas cosas que no se captan de primeras..

    Me ha gustado la entrada. Una vez más, soy incapaz de leer sin recordarme en cada una de esas situaciones.

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