lunes, 9 de mayo de 2011

Internet: ¿adicción o necesidad?

Llevamos 72 horas en el siglo XIX. Sin Internet, ni telefonía fija (amén de los que tienen fibra óptica que no se han visto afectados).

Y prácticamente nada funciona con normalidad. Hay gente que dejó de usar dinero en metálico, y sólo usa tarjeta de créido en sus compras, sin que estos días sea posible. Almacenes que hacen sus pedidos vía mail. Empresas que han sustituido el teléfono por Skype. O pizzerías, cuyo grueso de clientes hacen su pedido online o llamando. Nada de esto es posible.

Internet (o la ausencia de este) pone de manifiesto que es un servicio básico tal y como lo es el agua corriente, la electricidad o el gas. Cada día se aleja más de lo ocioso, lo prescindible o accesorio. Es bueno definir (redefinir al tiempo actual) y valorar las herramientas que tenemos, y que pasan inadvertidas hasta que dejamos de contar con ellas.

3 comentarios:

  1. Me alegra que haya sucedido esto. No de mala fe, para nada, sino para darnos cuenta de un porrazo hasta qué punto dependemos de las nuevas tecnologías. Aprovecho para decir que la vida no se limita a un perfil de Facebook, ni tener una Visa reluciente (talvez en números rojos).

    ¿Y si desapareciera Internet? ¿A qué dedicaríamos gran parte de nuestras horas muertas frente al ordenador?

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  2. Comparto tu opinión.

    La dependencia de la vida con las nuevas tecnologías, tanto personal como profesional, debería tener un impacto proporcional en las medidas resolutivas en caso de avería. Es imperdonable que los servicios de emergencia (excepto 112) colapsen, que no sea posible expender un medicamento en farmacias, o que no se pueda sacar dinero del banco. Debe haber un importante plan B ante situaciones de este tipo.

    Internet facilita la vida. La invención del fuego también es positiva, y el uso de cuchillos para manipular alimentos, también. Que usemos los cuchillos para matar, el fuego para incendiar bosques o Internet con fines ilícitos, es responsabilidad nuestra. Las herramientas son buenas, el uso que le queramos dar puede ser para bien, o para mal, y me niego a pensar que se priorice lo malo antes que lo bueno.

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  3. Estoy de acuerdo con los dos.

    El plan B, es necesario en los tiempos en los que casi todo se hace por internet, móviles...
    Pero me encantaría volver a la época donde no existía internet y solo nos imaginábamos cómo podría ser teclear y que al otro lado hubiera alguien que nos respondiera, hoy es una realidad, pero las cosas básicas y sencillas las estamos perdiendo.

    Yo uso internet para informarme, para distraerme, para comunicarme, pero hay veces que desconecto de repente un mes, y sin avisar, es como saturación.
    Y vuelvo al placer de la lectura de un libro (no Ipad), y vuelvo a hablar por teléfono con amigos (no Messenger), y vuelvo a querer saborear un día soleado sentada en un banco de la calle charlando con una amiga.

    Sin ir más lejos, yo soy rara para la gran mayoría de personas que conozco, porque ¡no tengo FACEBOOK!.... ¿y??!

    Todo en su justa medida es bueno, pero como bien dice Angel, no deberíamos dejarlo todo en manos de la tecnología, porque un día de repente se funde todo ¿y entonces que?.

    Creo que voy a volver a escribir cartas manuscritas, solo imaginarme las caras de sorpresa y el subidón de la gente que las va a recibir, ya merece la pena :)

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