sábado, 21 de mayo de 2011

Movimiento #15M, visto desde dentro

Desde las 20:00 h. hasta altísimas horas de la madrugada, estuve en la acampada de la Plaza de la Constitución, movimiento espontáneo que tiene su origen en el #15M, y que la prensa española ya ha bautizado como "Los indignados".

Personas y números. La Plaza de la Constitución estaba abarrotada. Más gente que en Semana Santa, más que un día de Feria. A ojo, el 85% de la gente tenía menos de 30 años. Todo esto cobra especial relevancia un viernes por la noche, cuando los jóvenes podríamos haber optado por planes derivados del ocio, y no reivindicativos como este.

Organización. Teniendo en cuenta que esto no lo promueve nadie (ni partidos políticos, ni sindicatos, ni asociaciones de ningún tipo), la forma en que está montada la 'acampada' reivindicativa es extraordinaria. Cada carpa tiene su razón de ser: hay cocina (gratuita, para todo el mundo), 'comunicación' (donde seguir las últimas novedades al calor de las redes sociales de Internet), lugar donde firmar el manifiesto; información, donde conocer cuáles son tus derechos y deberes... En la acampada de Sol, han instalado placas solares, huerto, y se está ultimando incluso crear una radio con la que difundir el movimiento (estará en funcionamiento a lo largo del día de hoy).

Asambleas. A lo largo de la Plaza se crean grupos de debates, con participación ciudadana activa. Se hacen propuestas en común, y se debate cómo llevarlas a cabo. Lo último que se sabe: llevar esta propuesta a los barrios. Hay una firme intención de que esto no acabe, que vaya más allá de las elecciones de mañana.

Las 0:00 h. La noche del viernes al sábado ha sido especialmente importante, dado que el día inmediatamente anterior es la "Jornada de reflexión", y no puede existir ningún tipo de manifiesto político en España. Desde esa hora, todo podía suceder. La organización explicó y escenificó un curso de "Resistencia pacífica", consistente en tumbarse en el suelo con brazos y piernas cruzadas para impedir físicamente que la policía te lleve (rodando por el suelo como una croqueta en esa postura, al parecer, imposibilita que puedan levantarte). Se facilitó el teléfono de un abogado, para que, en caso de detenciones, tuviéramos defensa. Recalcaron que de producirse estas detenciones, podríamos pasar hasta 24 horas en Comisaría. Finalmente, esto no ocurrió.

Sensaciones. Me parece muy importante recalcar el máximo respeto que hemos tenido todos, por todos. En las asambleas (grupos de personas reunidas, de unos 80 participantes cada grupo), todo el mundo respetaba tanto el orden como el turno de palabra. Eso es educación. Por otro lado, las asambleas me recordaron a épocas de represión en las que los escritores se reunían en cafeterías a hablar de política. Me transportó a aquella época.

Me parece lítico y correcto demostrar que estamos hasta la coronilla de todo. De momento, destaco dos logros importantes:

  • El poder de convocatoria. Hemos sido capaces de reunirnos un grupo de personas por algo serio. Esto es algo que sólo lo logra habitualmente el fútbol, y no ha sido el caso.
  • Desde el 15M, estas convocatorias han eclipsado absolutamente las campañas electorales. Los informativos abren con este asunto, los periódicos monopolizan todas sus portadas con el 15M, y lo que los medios recogen ya de los mítines no son las propuestas de los líderes políticos, sino las reacciones que tienen estos sobre lo que está sucediendo en las plazas de España.

Sin embargo, considero que a esta movilización le falta algo de chispa. El primer paso, la movilización, está dado. Ahora hay que dar contenido a todo, ir a lo concreto. Y pienso que "acampar" con sacos de dormir no despeina a los responsables políticos. Falta encauzar la masa de gente descontenta a la fibra sensible del sistema. Un ejemplo: cuando hay huelga de limpieza y se amontona la basura en las ciudades, los barrenderos (clase media) joden también a la propia clase media. El pensamiento (la naturaleza del descontento) es unánime, pero la efectividad de los hechos, de poder cambiar algo, no surte efecto acampando. Hay otras formas, también pacíficas y con sentido del civismo, más 'agresivas' y no tan pasivas.

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