lunes, 23 de mayo de 2011

Resaca electoral

Antes que nada, quiero cumplir la promesa que hice dos posts más atrás de decir a quién había votado (y que por olvido, no he escrito antes).

He pasado de votar al PSOE a votar por IU, fundamentalmente por cuatro razones:

  1. He sido, soy y seré siempre de izquierdas.
  2. Cayo Lara (dirigente de IU) se ha atrevido a decir lo que muchísima gente piensa, y ningún político de PSOE ni de PP quiere expresar.
  3. Por romper el bipartidismo y oxigenar el sistema político con nuevos aires.
  4. Porque estaba de acuerdo con gran parte del programa que IU llevaba.

Y llegó el resultado. El PP ha arrasado en la práctica totalidad de España. El mapa que tenéis arriba es bastante claro. Los puntitos celestes, son PP, y los rojos (escasos) son del PSOE.

No voy a comentar mucho más lo que ha pasado, porque es deprimente.

  • Deprimente que España se haya teñido de azul y haya ahogado al resto de partidos políticos. La gente cree que hay 2 partidos políticos, cuando en realidad hay 3.000. La gente cree que la democracia es un vinilo con cara A o B.
  • Lamentable que Francisco Camps haya aumentado aún más si cabe la holgada mayoría absoluta. Tristísimo que la gente apoye así la corrupción, pues Camps está imputado en la trama Gurtel.
  • Si esta situación se extrapolase a las elecciones generales, el PP ganaría por mayoría absoluta. ¿Qué es la mayoría absoluta? Es cuando un partido obtiene el 50,01% (o más) de los votos, obtiene mayoría parlamentaria, y pueden hacer lo que les dé la gana (literalmente) a la hora de aprobar medidas, leyes, etc. Siempre he considerado la mayoría absoluta como una dictadura apoyada y consentida por el pueblo, sin distinción de que sea PP, PSOE o su abuela.

Mención aparte y muy significativa me parece también el injusto sistema de votos D'hondt. Es una compleja fórmula matemática por la cual se reparten los escaños en función de los votos, de forma desigual. En España, 1 persona no equivale a 1 voto, NUNCA. El sistema D'hondt, favorece muchísimo (de más) a las formaciones más votadas, y empobrece muchísimo más de lo que en realidad es a las formaciones menos votadas. No hay término medio, y la representación de escaños nunca ha sido real. Históricamente, siempre ha favorecido la ley D'hondt a PP, PSOE y PNV. Todos, absolutamente todos los partidos políticos ganarían más escaños sin la ley D'hondt. Aquí podéis ver una tabla comparativa de las elecciones 2008, donde se contrastan los resultados CON ley D'hondt y SIN ley D'hondt.

La gente tampoco se da cuenta que la competencia es tan sana como necesaria. La gente entiende el monopolio en los mercados, pero no en política, y es exactamente lo mismo. Una España teñida del mismo color, será una España aburrida, nada diversa y aborregada.

Adiós al bipartidismo. Hola monopartidismo. De Guatemala a Guatepeor...

2 comentarios:

  1. que gran artículo por clara y desgraciadamente ocultada temática. Maldita ley y malditos profesionales de la política que aúin con corruptelas salen más reforzados si cabe...

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  2. Solo una cosa. La falta de proporcionalidad al asignar los escaños no es exactamente culpa de la Ley d'Hont. En realidad el mayor responsable de esta injusticia es el hecho de que (en el caso de las elecciones al Congreso, por ejemeplo) se toma como circunscripción electoral la provincia. Es decir, cada provincia elige un número determinado de diputados.
    Problema: al haber provincias muy poco habitadas, muchas de estas pueden elegir a 2, 3 o 4 diputados únicamente. Esto hace que partidos que no tengan grandes porcentajes de voto no puedan conseguir ningún diputado en esas provincias. Un caso extremo de esto serían Ceuta y Melilla, que eligen a 1 diputado cada una (es decir, el partido que consiga más votos, aunque sea solo 1 voto más, se lleva ese diputado).
    Una manera de arreglar (más o menos) el problema, sería cambiar la circunscripción por la Comunidad Autónoma, algo mucho más lógico y acorde con la realidad del momento.

    Por último, solo un matiz. Precisamente por esta ley electoral injusta, mayoría absoluta no equivale a 50.01% de los votos (en todo caso equivale a más del 50% de escaños). De hecho, en las elecciones del 2000, el PP consiguió una mayoría absoluta (52% escaños), cuando en realidad tenía "solo" el 44,52% de los votos.

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