martes, 28 de junio de 2011

Sobre el Orgullo gay (II)

Lo prometido es deuda. En vista del enorme éxito que ha tenido el post "Sobre el Orgullo gay", procedo a responder la única opinión contraria que me ha llegado (para matizarla de arriba a abajo, claro).

Antes, quisiera volver a añadir dos nuevas aclaraciones, tan urgentes como necesarias:

  • Relacionada con la opinión vertida por mi persona sobre el post ya citado, hay personas que han insinuado que pertenezco a la plataforma COLEGAS. Para quien no lo sepa, COLEGAS es una plataforma que defiende los derechos LGTB pero que, sin embargo, mantiene una actitud más conservadora que la otra gran plataforma del país (FELGTB). Es muy afín a las ideas del Partido Popular, y durante las dos legislaturas de Aznar, me consta que recibió una partida de subvenciones con demasiados ceros, mientras que la FELGTB recibía un sólo cero. Quien sepa leer entre líneas, sabrá de qué va el rollo. Dicho esto, no sólo no soy de COLEGAS, sino que fui co-responsable durante muchos años de una Asociación perteneciente a la FELGTB (cuyo sesgo político es tradicionalmente de izquierdas y, por cierto, organizadora del Orgullo gay que he criticado). Es más, en la actualidad colaboro con una Asociación que también pertenece a la FELGTB. Y por supuesto, mis ideas políticas no pasan por ser de derechas.
  • No estaría de más aprender el significado de "blog personal". Te cuento. Entiendo mi blog personal como el lugar donde expreso mis opiniones, mis reflexiones, mi vida, mis sentimientos o cualquier otro aspecto relacionado con mi persona y el mundo en el que vivo. No es ni un foro, ni un debate, ni un Sálvame Deluxe. Digamos que es una casa en la que todo el mundo es bienvenido. Ahora bien: my house, my rules. Puedes ver la casa, pero no intentes cambiar las cortinas, la decoración, o los muebles de sitio, porque probablemente cada elemento, si es así, tenga su razón de ser.

Dicho lo cual, procedo a citar en azul el contenido de tu mensaje, para a continuación corregirlo o desestimarlo.

Como bien sabes, siendo homosexual, en esta sociedad existe el heterocentrismo, que quiere decir que se te considera heterosexual hasta que no hagas saber lo contrario. No soy heterosexual, sino gay, lesbiana, transexual, bisexual, etc.

[...] Y esta revelación de la homosexualidad no es una cuestión baladí.

Heterocentrismo... ¡Pero si yo hablaba del DÍA del Orgullo Gay! Es un poco "¿De dónde vienes? Manzanas traigo. ¿A qué precios? Coloraditas". Pero bien, adelante.

Defines heterocentrismo tan bien como la Wikipedia. Estoy de acuerdo en que esa situación se da. Los problemas hay que clasificarlos, y este es un problema única y exclusivamente educativo. Es decir, hay que enseñar a la sociedad y a los distintos elementos que componen la educación de las personas (profesorado, madres, padres...) a que los niños no son robots que salen en líneas de fábrica con la posición estandar (léase sin humor: orientación sexual, heterosexual y mayoritaria).

Pero no has descubierto la pólvora. Desde hace muchísimos años, la FELGTB tiene diseñado y hace cumplir año tras año programas educativos que se desarrollan en colegios, institutos y Universidades. Interesante, divulgativo, enriquecedor y ameno. Te lo digo más que nada porque precisamente he impartido y colaborado con ese programa educativo que deberías conocer.

El Orgullo Gay tiene de educativo lo que yo de filipino. Ese problema (el heterocentrismo) no se soluciona ni con carrozas, ni con purpurina, ni con conciertos de Fangoria en Plaza de España.

Y estar orgulloso de ser homosexual significa estar satisfecho con tu orientación sexual contra el modelo heterocentrista.

Tan elocuente como incorrecto. Estar "orgulloso de" no significa "estar satisfecho", porque el orgullo, por propia definición, es un "exceso de estimación propia". Y yo, querido, no baso mi "exceso de estimación propia" por ser homosexual, en tanto que un heterosexual tampoco lo está. El "exceso" nunca entra dentro de la línea de la equidad, la normalidad o lo regular. Todo lo que sobresalga por encima es innecesario.

Finiquitando el asunto 'heterocentrista', debido a una lucha meramente educativa, esa teoría heterocentrista está cayendo (afortunadamente) al igual que han caído otras tradiciones, como por ejemplo, de caracter religiosa.

  • Hasta hace muy poco, todo el mundo debía bautizarse. Eso está dejando de ocurrir: los padres ahora dejan su espacio al niño para que cuando alcance una madurez decida (o no) su credo.
  • Hasta hace muy poco, en España, todos suponíamos al prójimo como profesante de la religión católica. Ahora, se pregunta: "¿Crees en algo o alguien?"

La teoría heterocentrista dejará de existir con el tiempo, y la sociedad seguirá los pasos de los dos ejemplos citados. Y no, créeme que no será gracias al desfile de strippers y petardeo del Orgullo Gay.

¿Sabes qué fue Stonewall? ¿Y sabes quién estaba en Stonewall Inn cuando los homosexuales se rebelaron contra los policías? Sí. Justamente. Los transexuales, los chaperos y los maricas con pluma. Lo más repudiado del colectivo gay.

Ser activista en pro de los derechos LGTB y no conocer qué fue Stonewall es como ser informático y no saber que una ventana tiene de todo menos cristal.

Si sacas Stonewall, deberías explicarlo. Lo hago yo por ti, en muy pocas palabras para que quien nos lea, le resulta una lectura ameno y no un tostón de libro de Historia.

  • Stonewall era un pub de Nueva York, de los pocos donde el público LGTB era aceptado.
  • En la década de 1950 y 1960, gobernaba un sistema legal muy crudo para las personas LGTB, tanto así que la policía perseguía a la gente LGTB.
  • Producto de una homofobia policial cómplice con el Gobierno, la policía organiza una redada al pub, pero la gente LGTB se rebela. Se producen fuertes, muy graves disturbios.
  • La gente LGTB gana por primera vez la batalla en el tira y afloja con la policía. A partir de ahí, se organizan para reivindicar derechos.
  • Los disturbios se producen el 28 de Junio de 1969 (de ahí que el 'Día del Orgullo gay' sea el 28-J).

La imagen que ilustra mi post pertenece a ese 28-J del mismo año. Eso sí es hacer bien las cosas.

Voy a simplificar en una sola frase lo que debería ser el 28-J (y no es) si atendemos a los orígenes anteriormente citados:

Un día de lucha y reivindicación frontal por las injusticias que hemos vivido y seguimos viviendo la comunidad LGTB, tanto en España como el resto del mundo.

Y aquí sí que me voy a poner aún más serio si cabe.

La comunidad LGTB comparte problemas muy, muy parecidos al de la mujer maltratada. Y me explico:

  • Lo primero, se llama homofobia (odio a las personas homosexuales); lo segundo, se llama misoginia (odio a las mujeres).
  • En ambos casos, el abanico de agravios es tan amplio como coincidente: rechazo, acoso, agresiones físicas y verbales e incluso muerte.

Estamos unidos por una misma causa.

Bien. Todos los 25 de Noviembre de cada calendario, es el Día de la mujer maltratada. A ninguna de ellas se les ha ocurrido manifestar sus derechos de la forma que 'nosotros' hacemos el día 25-J. Es tan impensable como esperpéntico en ambos casos.

Nunca hay que olvidar que la comunidad LGTB sufre, lamentablemente, estos daños debido a un odio irracional de parte de la sociedad, por mucho que la legislación haya avanzado. Tampoco hay que olvidar que existen gobiernos como el de Irán que condenan a muerte a homosexuales. Y mucho menos, no debemos caer en el olvido que, si hoy estamos en una posición avanzada, ha sido porque muchos homosexuales se han dejado la vida en ello años atrás (época de Franco, etc.).

¿Reivindicaciones? Por favor... Con carrozas, bailes, serpentina, purpurina y tíos en tangas no se reivindica nada.

Para reivindicar los derechos no hace falta inventar la EuroPride Card, una tarjeta creada por empresarios para el Orgullo Gay, DE PAGO, donde puedes disfrutar de supuestos descuentos en locales propiedad de esos empresarios. Todo ello, con el beneplácito de la FELGTB, que pone luego el cazo.

No me vengas a mí a decir que esto es reivindicativo. Coincidencias de la vida, como co-responsable de la ONG adherida a la FELGTB que fui durante bastante tiempo, decidimos organizar un Orgullo por nuestra ciudad. Y se creó el mismo rollo de la EuroPride Card, pero en vez de ser tarjeta, era una pulsera. 12 € creo que costaba, dinero del cual una parte se quedaba la ONG, y otra parte los empresarios (bares y discotecas) con los que teníamos un acuerdo exclusivamente económico. Y no, ya te digo yo que no era casual que la Organización sugiriese tomarse una copa en el local X al final del recorrido, acudir al restaurante Y, y celebrarlo en la discoteca Z. Si luego íbamos a comisión, chaval...

Bien, esto duró 2 años. No llegó a funcionar. La logística fue impecable, la asistencia en número de personas fue un éxito, pero la pulserita de marras no se vendió bien, y por consiguiente, se dejó de hacer el Orgullo en mi ciudad para siempre. Y, claro... Se dejó de 'reivindicar'... No nos engañemos: sencillamente no era rentable.

La diferencia entre el Orgullo de mi ciudad y la de Madrid, es que aquí no hicimos la caja que esperábamos, y en Madrid sí se obtienen beneficios económicos. Y por eso se hace. Así de claro.

El Orgullo más que un avance es un retroceso tal y como está plantado. Te aseguro que conozco muchísima gente que, cuando han salido del armario, han tenido que explicar a sus padres que, a partir de entonces, no significa que deba ir en tanga por la calle, o que se suba a una mesa a la primera de cambio para gritar "Soy gay". Me parece lamentable que nosotros mismos tengamos que corregir a nuestros padres ideas que por otro lado se promocionan a bombo y platillo (el desfile del Orgullo gay) como algo positivo, cuando en realidad es una imagen falsa, absolutamente distorisionada.

Entiendo que recibir críticas gusta menos que oír aplausos, pero ya te garantizo yo que se aprende más de las críticas que del sonido de los aplausos. Y en este caso es autocrítica, porque no soy un espectador, sino parte del engranaje de la FELGTB.

Para la gente, Orgullo es sinónimo de fiesta, no de revindicaciones ni derechos. Me parece magnífico que la gente se divierta, pero considero que nuestro país ofrece unas posibilidades de ocio inigualables sin que vaya en detrimento de esa imagen, distorsionada hasta más no poder, de algo que ni somos, ni nos representa, ni nos sentimos identificados la aplastante e inmensa mayoría de la comunidad LGTB.

Nada más, de momento. Esta es mi réplica a tu comentario y, en base al segundo punto ubicado al principio de este post, se zanja el asunto. Si llegados a este punto deseas responder, considero que Internet es lo suficientemente larga y ancha como para encontrar personas con ideas coincidentes a la tuya. Te animo en la búsqueda para seguir emplazando el debate en otro lugar.

2 comentarios:

  1. Estoy totalmente de acuerdo contigo. La confesión de mi orientación sexual siempre estuvo ligada a la mala imagen que tiene la sociedad sobre los homosexuales, en gran parte por el circo que se monta el día del Orgullo Gay. No soy una "locaza", y no tengo nada en su contra, cada uno actúa como buenamente le apetece. Pero es cierto lo que dices; el carnaval que se monta en Madrid no es un avance, sino un retroceso, y no es precisamente "orgulloso" como me siento cuando veo por televisión ese pasacalles sin sentido. Muchos son los que me han criticado por pensar así, pero no por no ir en tanga significa que no esté orgulloso, que lo estoy. La diferencia es que mi orgullo no es por mi condición, sino por la tolerancia que, poco a poco, va desarrollando la sociedad.

    DiMora

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  2. Muchas gracias por comentar, DiMora!

    Sí, poco más puedo añadir a tu comentario. Me siento identificado con tu experiencia personal y, créeme, he sido criticado incluso desde ONGs LGTB a las que pertenecí en su tiempo precisamente por esta opinión. No somos una minoría los que pensamos así, más bien es una minoría las que hacen de su orientación sexual un carnaval que no representa a nadie, excepto a ellos mismos.

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