miércoles, 6 de julio de 2011

Redes sociales... con seres asociales

No llego a entender del todo a la gente que usa Facebook o Twitter para decir...

Me acabo de despertar / Ahora una ducha rápida / De camino a clase / Estoy aburrido / Tengo sueño / Estoy en la playa, parque, con mengano o fulano / Qué calor hace hoy / Qué sueño tengo / Me voy a dormir

La ecuación es simple: la cantidad de uso que haga una persona en una red social es inversamente proporcional a la vida social real que verdaderamente tenga. Y, por consiguiente, así de aburrida.

Filosofía de la escuela angelical dedicada a Funkyto, una de las mejores personas con las que comparto reflexiones siempre sabias y fructíferas, además de una sana, fuerte y añeja amistad.

1 comentario:

  1. El misterio crea atracción. Desvelar todos los detalles de una persona, el efecto contrario. De ahí ese “éxito” que obtienen aquellas personas cuya vida es una sucesión de fotogramas insulsos publicados en las redes sociales.

    Hacer amigos en Facebook es lo mismo que tener tos y rascarse el culo. Partiendo que todo ser humano necesita comunicarse, expresar sus sentimientos y relacionarse, la adicción desarrollada hacia los portales de contactos y redes sociales hacen de esto un buen negocio. Qué triste, sacar tajada por las carencias afectivas de un individuo. El dinero no te abraza para ir a dormir, y Tuenti no te seca las lágrimas cuando duele reconocer el estado de soledad que se esconde tras la cortina. Twitter alimenta el ego de muchas personas, habría que ver qué son éstas sin dicha herramienta. Meetic te promete el amor de tu vida, mientras una gran canción decía “best things in life are for free”.

    Algo está fallando. Sí, cierto es que las nuevas tecnologías son tan eficientes como que podemos ver un ser humano obteniendo placer sexual mediante un ordenador. El verdadero y genuino amor y cariño de nuestros abuelos jamás será equivalente al “ofrecido” por las empresas ya citadas. Sí, en la vida real las muestras de afecto siguen existiendo, pero en dosis escasas.

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