jueves, 21 de julio de 2011

Vuelta a Suiza

En muy pocas semanas, viajo a la quinta ciudad más cara del mundo. Al lugar donde nací, crecí y viví durante años: Ginebra (Suiza).

Por otro lado, voy a empezar a mover papeles para obtener la doble nacionalidad, hispano-suiza. Nunca me preocupó no tenerla, pero ahora, más que nunca, es tiempo de asegurarse un futuro que se plantea incierto. La situación que vive España no es nada buena, y lo peor es que no hay visos de que mejore. Por tanto, adquirir la doble nacionalidad me garantiza tener un pase VIP a un bote salvavidas: Suiza, un barco que siempre ha navegado a velocidad de crucero, un país neutral, no perteneciente a la UE. Nunca está de más tener ese bote salvavidas en caso de que España, más Titanic que nunca, se hunda como ya lo hiciera Grecia, Portugal o Irlanda.

Acceder a Suiza en busca de oportunidades de trabajo, estancia o permanencia prolongada es prácticamente imposible si no eres suizo. Desde hace décadas, Suiza es el Club VIP del continente europeo para contados privilegiados, y ese privilegio me pertenece al haber nacido y vivido allí, producto de la casualidad. Es, por tanto, tiempo de anticiparse al futuro.

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