sábado, 27 de agosto de 2011

Especial viaje a Suiza [Parte 1/3]

Comienza aquí la narración de mi viaje al país helvético.

Me hace mucha ilusión compartir con vosotros la mejor experiencia turística que he vivido desde que nací. Al mismo tiempo que os voy contando mi vivencia personal, quiero servir de ayuda a todos aquellos que quieran viajar a Suiza, ofreciendo una previsión acertada de qué simboliza este país, qué tener en cuenta antes de viajar y cómo desenvolverse durante la estancia en suelo suizo.

Os doy la bienvenida a mis seis días en Suiza.

MIÉRCOLES 17 de AGOSTO:

PRIMERAS IMPRESIONES

Salimos del Aeropuerto de Málaga-Costa del Sol con destino Aeropuerto de Ginebra, haciendo una breve escala en Madrid. Ambos vuelos, con Iberia. Cielo despejado durante la totalidad del trayecto y estabilidad de la aeronave. El trayecto se hace breve (50 minutos Málaga-Madrid + 2 horas Madrid-Suiza).

El avión aterriza en Ginebra. Mientras el pájaro encuentra lugar donde aparcar, encanta ver desde el primer minuto que el paisaje, siempre verde, abraza al aeropuerto por los cuatro costados.

El aeropuerto está perfectamente conectado. En nuestro caso, elegimos el tren para desplazarnos al centro de la ciudad (3 CHF por trayecto).

[ Consejo: si procedes de un vuelo internacional, como fue mi caso, dispones de medio de transporte gratuito para desplazarte desde el aeropuerto al punto que necesites ir ]

[ Consejo: presta atención a los trenes. En Suiza, existen vagones de primera y segunda clase. Si te equivocas de clase, te multan. Están visiblemente señalizados tanto en el exterior como en el interior del vagón, con un 1 y un 2. No merece la pena montarse en primera: la única diferencia es la de sentarse en asientos rojos (en vez de verde azulado) y un poco más de espacio, a cambio de pagar el doble ]

Llegamos a la estación de Ginebra, lugar muy cercano a donde nosotros teníamos el hotel para liberarnos de equipaje.

La primera sensación al bajarte del tren, caminar un poco por las calles y observar los edificios, es la de creer que estás en los años 80. Y esto no significa que sea viejo o anticuado, todo lo contrario: estéticamente es muy vistoso. Los edificios son de piedra, robustos y limpios. Destaca la ausencia de tecnología en las calles. Los paneles informativos de los andenes son analógicos. Pero por encima de todo, lo que más llama la atención es la limpieza: todo está impoluto, ni un papel en las calles, ni una pintada y mobiliario urbano en perfectas condiciones.

Llegamos al hotel a las 13:30 h. y soltamos las maletas [ Ver análisis del hotel Bernina en este post ]

Mencionar en la línea anterior la hora a la que llegamos no es casual. Tras el vuelo, es el momento de comer, y a esa hora, prácticamente todas las cocinas están apagando sus fogones.

[ Consejo: hay que olvidarse de los horarios de España y adaptarse. Ya lo dice el dicho: donde fueres, haz lo que vieres. Allí, los desayunos se sirven de 06:30 h. a 10:30 h; puedes comer a partir de las 12:30 h. pero en ningún caso después de las 15:00 h; y cenar, desde las 20:30 h. hasta poco más de las 22:15 h. Ese es el horario que rige la vida en Suiza. Por supuesto, existe la la salvedad de que algunos establecimientos puedan (o quieran) servirte comida fuera de los horarios que he especificado, pero no es lo normal. Acostúmbrate desde el primer momento y tendrás la sensación de que el día tiene más de 24 horas: más tiempo para disfrutar ]

Cerca de nuestro hotel, teníamos un centro comercial. Conscientes de que era un poco tarde, comimos en McDonalds. Dos menús normales, alrededor de 21 €. Bolsitas de ketchup no gratuitas.

En el mismo centro comercial, se encontraba una MIGROS (una cadena de hipermercados, tan extendida como Mercadona en España). Allí hicimos la compra, como una familia más. Compramos algo de pan, bebida y charcutería para cenar la primera noche en el hotel y aprovechar la tarde y noche fuera (ya que cenar fuera a las 22:00 h. hubiera sido difícil).

[ Consejo: MIGROS es tu salvación. Si quieres comprar algo de comer, beber o chocolate, este es el lugar indicado. MIGROS cuenta con servicio de restauración. ¿Por qué es importante este consejo? Os pongo un ejemplo: si en este supermercado una lata de CocaCola de sólo 25 cl. (en España son 33 cl.) vale casi 1 €, ya os adelanto que cualquier CocaCola servida en cualquier restaurante o terraza corriente ronda los 4,60 €. Bienvenidos al segundo país más caro de Europa y quinto del planeta. Otro ejemplo de hipermercado similar es COOP. Cualquiera de los dos es bueno. Existe también MANOR, un gran almacén exactamente igual al Corte Inglés, donde hacer las mismas compras ].

Posteriormente, fuimos a dar un largo paseo a orillas del Lago Lemán. Baña varios cantones (provincias) del país, entre ellas, Ginebra. Es el mayor lago de Europa Occidental y uno de los símbolos del país, por su característica fuente de agua (el Jet d'Eau) que emana desde el lago. Un chorro de agua que se eleva hasta los 140 metros y dispara 500 litros de agua por segundo a una velocidad de 200 km/h. Está en funcionamiento todo el año, y en las noches comprendidas entre la primavera y el otoño, se ilumina. Todo un espectáculo visual.

MEDIOS DE TRANSPORTE

Al caminar por cualquier rincón del país, sorprende que el medio de transporte estrella no es ni el coche, ni la moto, sino la bicicleta. Es impresionante la cantidad de personas que se mueven en bici, y también en patineta. Si mal no recuerdo, puedes alquilar una bici y si en el periodo de 4 horas la devuelves, te sale gratis. A partir de las 4 horas, cada hora sólo 1 CHF. Ah, y puedes dejarla en cualquier lugar: nadie te va a multar. Mientras que en Suiza se facilita el acceso al transporte ecológico, con buenas bicis, gratuitas durante 4 horas y carriles bicis, en España aún estamos empezando a crear carriles bicis, e ir con ellas por el paseo marítimo bajo el temor de que te multen (como ocurre en Torremolinos).

Por otro lado, el tráfico de las carreteras es fluido, aunque con muchos menos coches que en España (diría que la mitad menos). Hay prioridad por el transporte público, pues funciona con rapidez y puntualidad.

El transporte es gratuito si te alojas en un hotel, como es mi caso. Tienes a tu entera disposición trenes, tranvías y autobuses gratis y de forma ilimitada durante tu estancia (en trayectos dentro de Ginebra), gracias a la tarjeta Geneva Transport Card. También es posible darte las vueltas que quieras en un barquito que acerca distancias en el Lago Leman (de orilla a orilla). Hace la función de taxi marítimo y tiene su encanto.

Algo que también llama la atención es que puedes montarte en autobuses, trenes y tranvías con total libertad, "sin pagar". Me explico. Por supuesto, es obligatorio pagar, pero puedes montarte sin que nadie haya certificado si has pagado o no (es decir, no hay tornos, ni ninguna medida de seguridad que te impida el acceso sin haber pagado). Vía libre. Ahora bien, estás a expensas de que en tu viaje un revisor se monte y haga la comprobación pertinente. En mi caso:

  • Trenes: exceptuando una vez, todas las veces pasó un revisor en trayectos de media distancia.
  • Tranvía: en ningún caso hubo revisor.
  • Autobuses: en ningún caso hubo revisor.

Con la tarjeta Geneva Transport Card, todo es gratis (exceptuando los trenes de media distancia, que van fuera de Ginebra y sí teníamos que pagarlo). Digamos que Suiza confía en el buen hacer de sus ciudadanos y dan por hecho de que eres responsable y, de buen fe, pagarás como es lógico. Ojo con tener mala suerte, ser pillo y no pagar, porque traicionar esa confianza que te han dado supone pagar multa, en algunos casos, de 180 CHF (no como en España, que te piden que bajes en la siguiente parada).

LA GENTE

Llevamos ya unas horas en Ginebra, interactuando con otras personas, manteniendo conversaciones, etc. Uno de los mayores y mejores detalles que me llevo de Suiza es su gente. La educación, la amabilidad y la felicidad que todo el mundo demuestra en cada instante. Todo el mundo te saluda con un "Bonjour / Bonsoir", te dan las gracias por cualquier cosa con un "Merci", se disculpan siempre con "Pardon" a la más mínima y demuestran que no sólo te oyen, sino que te escuchan y se preocupan por ti. La amabilidad llega hasta tal punto que, paseando por la calle, hay gente que te da los buenos días así, porque sí.

Continuando con la crónica del viaje, por la noche cenamos en el hotel y paseamos por la ciudad de noche, a orillas del lago. No hay contaminación lumínica (las calles están correctamente iluminadas, pero no en exceso). La noche ofrece un paisaje de la ciudad diferente, y desde el punto de vista fotográfico, incluso es aún más bello que durante el día.

SANIDAD EN SUIZA

[ CONSEJO MUY IMPORTANTE: en Suiza, la sanidad es DE PAGO. No existe la Seguridad Social tal y como la conocemos en España. Para ser atendido allí, debes solicitar en España la 'Tarjeta Sanitaria Europea', en cualquier oficina de la Seguridad Social (con cita previa; consultar en Internet). La tarjeta es gratuita, y te llega a casa en un plazo inferior a 10 días. OJO: SIN ESTA TARJETA NO TENDRÁS ACCESO A SANIDAD GRATUITA EN SUIZA, salvo que lo pagues con tu dinero en el mismo instante de ser atendido. Importante consultar en qué centros SÍ vale la Tarjeta Sanitaria y en cuáles no. En caso de emergencia extrema, Suiza está bordeada por países que SÍ pertenecen a la UE, como Francia, Alemania o Italia, donde sólo basta mostrar el DNI para ser atendido. Llegar en tren desde cualquier punto de Suiza a cualquiera de los países citados no excede de 1 hora de reloj. Aun así, no te confíes: solicita y lleva contigo la Tarjeta Sanitaria Europea. Te dará tranquilidad durante el viaje, ya que nunca sabes cuándo puedes necesitar atención médica (nadie puede prever cuándo se romperá una pierna, por ejemplo). Incluso si vas un fin de semana, seguro que impera la Ley de Murphy, como en mi caso ]

De madrugada, un problema de salud me obligó a tener que ir al hospital. Fui al Hospital Universitario de Ginebra (antes, Hospital Cantonal); paradojas de la vida, el mismo lugar donde nací. Fui visto en Urgencias, pero desafortunadamente no me pudieron hacer ninguna prueba clínica ya que por la noche no se realizan.

Me dieron la opción de acudir a un hospital privado, en el que me asegurarían iba a ser atendido con la Tarjeta Sanitaria Europea. No fue así. En el hospital privado, me dijeron que era un hospital... eso, privado, previo pago. Me desbordó emocionalmente la idea de que una persona tuviera que pagar por recibir una ayuda sanitaria. A las dos chicas (médicas) que me recibieron, les dije (en inglés):

"De acuerdo, comprendo que no me podéis realizar ninguna prueba médica, ni inspeccionarme, ni nada. Pero si sólo le comento lo que me ocurre, de viva voz, ¿no podéis tener una idea, aunque sea hipotética, de lo que puede ser?"

La respuesta fue:

"No, porque se consideraría como diagnóstico previo".

Cabe destacar que en todo momento fueron muy amables conmigo. Sencillamente, obedecían órdenes superiores y el hospital privado (como todos) no era el buffet libre de los cuidados que tenemos (afortunadamente) en España, sino una empresa cuyo objetivo es ganar dinero.

Aun así, tuvieron la bondad de darme los útiles necesarios (unas gasas minúsculas, tiritas y líquido desinfectante) para tratar de mitigar el problema de salud que padecí. Eso sí, no sin advertirme de lo siguiente:

"Le vamos a dar esto, pero ni usted ha estado aquí, ni nos conoce".

En otro post, hablaré de forma más profunda y crítica sobre la sanidad pública y privada. Pero ya os adelento el resultado del partido: pública 1, privada 0. No se puede comercializar con la sanidad de nadie, ni en Suiza, ni en Estados Unidos, ni en ningún lugar.

[ CONTINUARÉ ESCRIBIENDO EN UNOS DÍAS, EN UN NUEVO POST. FOTOS Y VÍDEOS PRÓXIMAMENTE ]

1 comentario:

  1. ¿Soy el unico que esta esperando mas partes del viaje? :)

    Un abrazo desde una isla...

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