martes, 23 de agosto de 2011

Hotel Bernina en Ginebra: análisis

Antes de compartir con vosotros mi viaje a Suiza, me gustaría dedicar un post al lugar dónde nos alojamos, con el fin de ofrecer ayuda y consejo a aquellas personas que quieran pasar unos días en Ginebra. Considero el lugar de descanso una pieza fundamental de las vacaciones, ya que un un hotel malo, por ejemplo, podría empañar o arruinar toda la estancia.

Hotel Bernina es un hotel de 3 estrellas, ubicado en pleno centro de Ginebra. De hecho, uno de los principales atractivos es su emplazamiento: justo frente a la estación de trenes, tranvías y autobuses.

Respecto al hotel en sí, la recepción es pequeña pero acogedora. Incluye también un pequeño saloncito, donde descansar, leer el periódico y sentarse a hablar tranquilamente.

Las habitaciones son bastante correctas. La cama es grande, cómoda y está a una altura baja. Hay un armario, con una caja fuerte en su interior (cuyo uso es gratuito). Dispone de un escritorio y una mesita de noche muy amplia. El suelo es de moqueta. Dispone de una televisión con acceso gratuito a canales propios del país, aunque también puedes ver canales de España vía satélite, pagando en este caso (no merece la pena, ya que con un portátil, es fácil encontrar todos los canales de televisión de forma online).

Las ventanas cuentan con doble acristalamiento, que aislan perfectamente del ruido exterior.

Hay conexión gratuita a Internet, mediante wifi (inalámbrico), ya incluido en el precio. Debes soliticar la contraseña en recepción.

El cuarto de baño es pequeño, pero funcional. Dispone de plato de ducha y calefacción.

El punto débil de las habitaciones: no tiene aire acondicionado. Cuenta con una barra de ventilación, pero es sólo eso, un ventilador. Sin embargo, sí cuenta con calefacción. Por la experiencia de mi viaje, saco en conclusión que los suizos, habituados a las frías temperaturas en otoño e invierno, agradecen el calor y lo soportan bien. Todo el país está más preparado para afrontar el frío, más que el calor.

Respecto al servicio que brinda el personal del hotel, es realmente excelente. En cinco noches, no tengo queja alguna. Las habitaciones siempre permanecen limpias y bien equipadas (renovando toallas, jabón, etc.). Hasta aquí, podríamos pensar que es lo mínimo para un hotel, y es cierto. Sin embargo, los detalles fuera de lo común e importantes que tuvieron conmigo fueron los siguientes:

  • Cuando llegas, te entregan una tarjeta de transporte que se convierte en la llave maestra de todo el viaje: todos los transportes de Ginebra son gratuitos para ti, de forma ilimitada (autobuses, trenes y tranvías). Además, puedes dar todos los paseos que quieras en un barquito que hay en el lago, empleado para acercar distancias de orilla a orilla (algo así como un taxi sobre el agua). La tarjeta es un regalo inesperado que da la tranquilidad absoluta de moverte por toda la ciudad sin generar gastos.
  • En Ginebra se habla francés, pero los recepcionistas hablan inglés también. Hay una recepcionista que habla un español suficiente como para solucionar cualquier eventualidad en tu estancia.
  • Dos días antes de abandonar el hotel, compramos chocolate. 4 KG de chocolate, cuyo mayor enemigo para la supervivencia no es otro que el calor. Ellos tuvieron la amabilidad de guardar los 4 KG de chocolates (más de 30 tabletas de chocolate) en el frigorífico del hotel. Todo un detalle.
  • La habitación debe estar libre a las 12:00 h. del último día de tu estancia. Sin embargo, si tu vuelo sale más tarde, ellos pueden guardar tu equipaje en el hotel de forma gratuita. Puedes seguir disfrutando de la ciudad sin cargar con las maletas, hasta la hora que quieras.

El desayuno es muy, muy completo. Buffet libre. Comienza a las 06:30 h. y termina a las 10:30 h. Cuando entras, te preguntan número de habitación y la bebida que deseas tomar (café, té, leche...). Cada día me sirvieron una generosa jarra de leche caliente, bien llena, con los condimentos oportunos (Colacao, en mi caso), además de una cestita con croisstants y bollitos. El buffet cuenta con todo tipo de bebidas adicionales si deseas servirte más, zumo de naranja, tostadas, cereales, variedad de mermeladas, mantequillas, yogures, quesos, embutido... No te quedarás con hambre y no echarás nada de menos.

Consejo: es especialmente importante reservar hotel CON desayuno incluido. Da igual si vuestra elección es Hotel Bernina o cualquier otro. Por dos razones: la primera, te va a salir mucho más caro desayunar fuera; y la segunda, la comodidad de no andar buscando en la calle lugar para desayunar.

El exterior del hotel es un incesante ir y venir de autobuses, tranvías, coches, bicicletas y patinetas, ya que es el núcleo intercambiador de transportes que conecta toda la ciudad. A escasos 20 metros, hay un centro comercial con un gran supermercado MIGROS en su interior (ideal para comprar alimentos a un precio razonable). A ambos lados de la recepción hay restaurantes, un H&M (ropa), y próximo también hay zona de ambiente gay (según me dijo un chico por Grindr). La seguridad no es un problema en Suiza y en las inmediaciones del hotel tampoco: siempre muy concurrido (incluso de madrugada) y bien iluminado.

El precio (en temporada alta) fue de 115 €, comprándolo en su web. Os aseguro que no es un coste elevado si lo comparamos con el nivel de vida que tiene Ginebra. Para que os hagáis una idea, una Coca Cola servida en cualquier lugar, cuesta alrededor de 4,70 € (50 cl, algo más de lo que trae una lata). Y una comida para dos, unos 50 €. Prorratead estos precios y comparadlo con el coste del hotel. IMPORTANTE: consultad siempre el precio de la habitación en la web del Hotel Bernina (desde donde es posible comprar), ya que en mi caso, webs como Atrápalo o Booking marcaron precios considerablemente superiores al del propio hotel.

CONCLUSIÓN: el hotel es bastante bueno si lo que quieres hacer es dormir, ducharte y desayunar bien. No es en ningún caso un hotel para encerrarte, ya que no ofrece ni lujos, ni extras. Sencillamente, cumple bien sus funciones.

  • Lo recomendaría por su estratégico emplazamiento (como os decía, justo frente a la estación de trenes, tranvías y autobuses), la limpieza del mismo y la excelente atención que ofrecen siempre todos su trabajadores.
  • Sin embargo, la ausencia de aire acondicionado en sus habitaciones me obliga a NO recomendarlo para estancias en verano (aunque reconozco ser muy caluroso y en verano sudo como un pollo asado; si no eres caluroso, entonces esto no debería ser un inconveniente). SÍ lo recomendaría y volvería para etapas de primavera, otoño e invierno.

Para finalizar, una evaluación numérica, en una escala del 1 al 10, donde 1 es muy malo y 10 es muy bueno:

  • Habitaciones: 6
  • Servicio: 10
  • Desayuno: 10
  • Emplazamiento: 9 (una calificación alta por su buena posición, pero no lo puntuo con 10 porque tampoco ofrece unas vistas más allá de lo urbano, que también tiene su punto).

Espero haber sido de ayuda a todos aquellos que estéis buscando hotel en Ginebra, hayáis buscado en Google 'Hotel Bernina' y tengáis una feliz estancia, ya sea en este hotel u otro.

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