martes, 16 de agosto de 2011

Periodismo, más necesario que nunca

Llevo varios meses conteniendo las ganas de escribir sobre este asunto. Es una profunda, muy severa reflexión personal sobre cuatro puntos relacionados entre sí:

  • La necesidad de hacer buen periodismo
  • El papel que juega Internet
  • Los contenidos que creamos los internautas, y
  • La veracidad de la información.

Esta reflexión nace con la repercusión, tan espectacular como inesperada, que tuvo aquel post que escribí en este mismo blog, en el que revelaba los secretos y curiosidades empresariales de PC City, coincidiendo con el cierre definitivo de la empresa (ya desaparecida en la actualidad).

Fue un boom. Durante días, la 'noticia' más leída en la popular web Menéame, con 1417 votos. Para que os hagáis una idea de la dimensión, la noticia del terremoto de Japón tuvo 2473, apenas 1000 votos más, una diferencia minúscula si comparamos la relevancia moral de ambas informaciones.

Menéame es, hoy en día, el termómetro de lo que en Internet es interesante. Resulta imposible averiguar cuántas personas han leído mi mensaje, dado que se expandió como la pólvora y multitud de webs copiaron y pegaron en sus páginas mi texto. Sólo en mi blog, ese post roza ya las 80.000 lecturas totales, e incluso en este momento, sigue recibiendo nuevas visitas (a razón de 12 lecturas por día). No me atrevo a hacer números, pero analizando en qué webs se ha copiado mi contenido, estoy seguro de que no menos de 250.000 personas han leído mi mensaje (y me quedo corto).

CONCLUSIÓN PRELIMINAR

Hasta aquí, analicemos friamente la situación. Un desconocido para la mayoría, escribe en un blog los entresijos de una empresa que opera a nivel nacional (y por extensión, a nivel internacional dada la estructura empresarial). Y el contenido, al ser tan inédito como jugoso, crece en popularidad, se disparan las visitas y todo el mundo opina de PC City a raíz de mis informaciones. Y aquí viene lo interesante:

Nadie se ha detenido a pensar si la información era cierta o no. Decenas de miles de personas han otorgado una veracidad automática a lo que yo, de forma anónima para muchos, expuse.

No trabajo en McDonalds. Sin embargo, podría inventarme ahora mismo otro "Todo lo que nunca supiste" en el cual dar a conocer secretos sobre esta empresa, y automáticamente también se me concedería total veracidad. Un cheque en blanco a la verdad. Esa es la alarma que lanzo: es posible poner en la diana cualquier objetivo, lanzar todos los dardos envenenados que queramos, que todo el mundo te aplaudirá.

En mi caso, huelga decir que, en mi caso, TODO lo expresado sobre PC City es cierto por dos razones: la primera, que no es mi estilo mentir; y la segunda, que la empresa contaba con 1300 personas en su plantilla, y es difícil mentir cuando 1300 personas pueden contradecirte en caso de ofrecer una información errónea.

INTERNAUTAS E INFORMACIÓN

Aplaudo la libertad de expresión que se respira en Internet. La red de redes es lo mejor que nos ha ocurrido en décadas.

Sin embargo, sigo citando y prologando la alarma que anteriormente tuve a bien expresar: cualquier persona puede escribir vete tú a saber qué y tener una relevancia similar a la de un diario nacional, sin que exista ningún filtro que avale la veracidad de la información.

CONCLUSIÓN FINAL: PERIODISMO

Considero que el mundo del periodismo es más necesario que nunca en los tiempos que corren. Y ojo, no nos confundamos. No casemos 'periodismo' con la imagen de un diario, con una ideología, o con la politización que existe en el medio, y aun menos con la censura. No, en absoluto.

Reclamo la necesidad de la figura del periodista, como la persona capaz de certificar que los hechos son como se ajustan a la realidad, y la información es tanto veraz como imparcial. Casi como el 'notario' de los acontecimientos.

Quiero recalcar muy bien que no se trata de censura, ni de otorgar el poder de regular qué informaciones salen a la luz y cuáles por razones de tipo ideológicos o políticos. Nada de eso. Es mucho más simple. Simplemente, de no existir personas (periodistas) que certifiquen la realidad de los hechos, cualquiera estamos en disposición de moldear la realidad de una forma absolutamente arbitraria, atendiendo razones que, probablemente, se alejen de la imparcialidad, la veracidad o la ética, y al intentar acceder a la información (como lectores), encontremos esta información incompleta o intoxicada.

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