domingo, 11 de septiembre de 2011

11-S: 10 años después



11 de septiembre. ¿Os acordáis?

¿Dónde estabas?

Tenía 13 años y exprimía los últimos días de vacaciones en casa de mis abuelos. Un día más, en el sofá, viendo los Simpsons a punto de unirme a la mesa para comer. Era la época donde Antena 3 era menos triste y los informativos, aunque de derechas, triunfaban. Y Matías Prats empezó, sin saberlo, el informativo más largo de la historia de España, siendo Antena 3 Televisión la única cadena que no aceptó dar ni un corte de publicidad en 8 horas.

Minutos después, supe que eso no era un accidente. De hecho, tuve la iniciativa de grabar el informativo justo después de que el segundo avión confirmase que lo que ocurría era premeditado. Diez años después, aún me pregunto qué me empujó a grabarlo: si la madurez, por aventurar que iba a ser un acontecimiento histórico, o la adicción en vena por la información y, por consiguiente, guardar un documento gráfico único.

Días después, supe que lo que ocurrió a tantos miles de kilómetros afectó a mi familia, aunque de forma muy superficial. Uno de mis primos era -y sigue siendo- analista económico, además de director general de una importante cadena de bancos en las Islas Bahamas. Este banco tenía oficinas en las Torres Gemelas y mi primo estaba en en hall de la torre donde impactó el primer avión, justo a punto de subir a su oficina. Inmediatamente salió no sólo del edificio, sino de Nueva York, recogiendo a su mujer e hijos.

Balance: diez años después

Antes de hacer una valoración sobre el hecho en sí y las consecuencias que aún seguimos arrastrando desde entonces, me llama la atención la gran importancia que ha tenido este décimo aniversario frente al noveno, octavo o séptimo. La cifra del 10, la década lo hace aún más llamativo, sin que haya razón aparente, pues por lógica debería ser al revés: más reciente, más dolor.

En cualquier caso, una década es un tiempo respetable para hacer una reflexión seria y serena sobre qué ocurrió y cómo ha impactado hasta hoy lo que allí ocurrió. Es indiscutible que el siglo XXI comenzó el 11 de septiembre de 2001, y ese día cambió el mundo para siempre. Por primera vez, el enemigo golpeaba en casa al gigante, al imperio, al país que se creía más seguro del mundo; y no fue en un lugar cualquiera, sino en el corazón del mundo: el World Trade Center: el centro económico mundial, símbolo y testigo del nacimiento tanto de grandes negocios como crisis de mercado. Y semejante bofetada fue que atacasen el Pentágono, el considerado edificio más seguro del planeta.

Desde aquel día, tengo la sensación de que el mundo es más gris, menos natural, más artificial y mecánico. Sí, de acuerdo: hemos evolucionado a mejor en cuanto a tecnología y logros de carácter científico. Tenemos mejores coches, Facebook, smartphones y probablemente más Starbucks de los que había en 2001. Pero, en general, como personas, ¿somos más felices? Mi respuesta es no por la siguiente razón: desde el 11-S, hemos aprendido a vivir con miedo. Hemos perdido gran parte de la inocencia debido a que tragedias como las del 11-S, hasta esa fecha, sólo era posible que ocurriese en el terreno de la ficción, en películas con buenos efectos especiales. Nadie podía imaginarse que una organización terrorista usara aviones comerciales como auténticos misiles en el país más seguro del mundo. Y de esta forma, la inocencia se ha ido erosionando al preguntarnos en nuestro foro interior que, si esto ha sido posible, ¿qué más puede ocurrir? Si el 'hermano fuerte' ha sido atacado, ¿qué no puede ocurrir en países con una potencia armamentística y de seguridad claramente inferior?

Creo firmemente que la crisis económica que vivimos hoy está vinculada, en una medida importante, al torbellino posterior al 11 de septiembre y los conflictos bélicos que provocaron ante el nuevo enemigo (Iraq, Afganistán). Estados Unidos y la UE se han gastado decenas de billones en guerras y reconstrucción de estos países, además del desembolso efectuado para proteger y custodiar intereses dentro como fuera de casa. De hecho, sólo Estados Unidos gasta sólo en Iraq 8 millones de dólares DIARIOS en materia de seguridad. Una guerra empantanada, mal planeada, con un presupuesto inicial de 'sólo' 1.000 millones de dólares que ahora supera el billón (con b). 

¿Y para qué? ¿El mundo es más seguro? Sí y no, pero más bien no. 

  • Desde el 11-S, la política antiterrorista es global y coordinada. 
  • Al-Qaeda central está debilitada y aún más desde la eliminación de Bin Laden (hay unos 300 terroristas ahora mismo). Sin embargo, Al-Qaeda hace mucho tiempo que NO es un grupo, sino una franquicia. Es decir, cualquier persona en cualquier rincón del planeta puede adoptar el nombre de 'Al-Qaeda' desde el momento en el que el individuo asume como propias las reivindicaciones originales de lo que un día fue el grupo terrorista. Con lo cual, es mucho más difícil detectar dónde y cuándo surgen estas células.
  • El mundo presenció el 11-M (Madrid) y 7-J (Londres) y vio que la misma forma de terrorismo volvió a golpear.
Hay una imagen que muy pocos medios han destacado en verbalizar y viene a colación. Observad esta imagen, que corresponde al acto de homenaje que se celebró hoy en el lugar que ocupaban las Torres Gemelas. 
 

Este décimo aniversario se ha colocado, por primera vez, una mampara de cristal blindado que protege al Presidente de Estados Unidos, Bush y familia de atentados terroristas. Y es curioso que, detrás de esta mampara antibalas, diga que "el mundo es hoy más seguro". ¿De verdad? No me digas...

2 comentarios:

  1. Por primera vez en muchos posts difiero (tanto) contigo que te escribo, pese a que sabes que desde que me mandan las actualizaciones al correo te leo casi inmediatamente.

    Yo estaba en Malgrat de Mar (Maresme, Barcelona) y me levanté tardísimo. Recuerdo la aceptable retransmisión de Antena 3 aunque no me quedó el buen sabor de boca que tuve cuando el desalojo de Plaça Catalunya, también en Antena 3, hace unos meses ya.

    Yendo al tema, me parece un poquito etnocéntrico todo lo que cuentas ya que mucha gente ya vivía con miedo, y el miedo que ahora se ha instaurado se usa para manipular, para coartar libertades y para controlar. No soy suficientemente mayor para decir que desde aquel día soy menos libre, porque entonces aún no tenía libertad fáctica, pero creo que el mundo lo es. Y creo firmemente que si "el mundo es más gris, menos natural, más artificial y mecánico" es debido al capitalismo imperante, no al 11-S. Eso hubiera ido in crescendo sin estos atentados, tal como nos demuestran las críticas a la modernidad de diversos autores y autoras.

    Que la gran masa de población haya perdido la "inocencia" no me parece malo, y quien viviera así es que no había abierto los ojos. (Puede que esto haya sido de lo poco positivo.) Recuerdo cómo aquel 11-S salieron expertos diciendo que el derrumbamiento de ese par de torres por el impacto de un avión (a causa de su técnica constructiva) era imposible, lo cual ha sido profundamente silenciado. Los intereses económicos de un par de amigos de Bush hacen todo muy sospechoso y si entonces ya no creía en los medios oficiales/de masas, ahora menos.

    La crisis actual no es sólo económica, sino que ese ámbito (que no niego que es uno de los fundamentales) es otro más de la crisis de fin de época y sistema que vivimos. No me atrevo a decir más porque no soy pitoniso... pero en la misma línea, la crisis económica tenía que petar sí o sí con o sin 11-S porque ese engranaje no era viable ni sano.

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  2. Puntualizaciones.

    1. "Mucha gente ya vivía con miedo". Desconozco si te refieres al mal endémico de nuestro país (ETA) o, qué sé yo, el conflicto de los Balcanes. Por supuesto, es terrorismo y moría gente. Sin embargo, el bombazo del 11-S ocurrió en la primera potencia del mundo y, como tal, hubo un tsunami de terror a escala mundial desde entonces. Para ellos, nunca fue un problema el terrorismo islámico en suelo propio (ya que era inimaginable) pero desde entonces sí, y esa preocupación tiene unos efectos que, como potencia egemónica, lastraron a los aliados. Es esa la realidad histórica que narran e ilustran todos los libros de Historia, muy lejos del etnocentrismo.

    2. Jugar a los futuribles es demasiado azaroso como para incluirlo en un comentario serio. Te guste mucho, poco o nada, desde el 11-S cambió el mundo y creó una situación nueva que deriva hasta el presente. Imaginar un escenario sin el 11-S es... eso, imaginar.

    3. Dices que no te parece malo que la población haya perdido la inocencia. Discrepo total y absolutamente, en tanto que la inocencia se perdió porque ahora vivimos con el miedo a la alarma terrorista. Y no, NO es natural vivir y asumir que vivimos día a día con esa tensión. Hay muchas formas de perder la inocencia (con decepciones personales, fracasos económicos, etc.), pero no es lógico que la amenaza de muerte constante sea la causa, no sólo de la pérdida de inocencia, sino de la forma de vida ya establecida.

    4. Aquel 11-S (el día 11 de septiembre de 2001), fue muy aventurado dar cualquier información de tipo técnica. Incluso un piloto de Iberia dijo que ese Boeing iba a menos de 200 km/h. cuando en realidad superaba los 400 km/h. Muchos hablaron desconociendo qué estructura arquitectónica tenía la torre, que era en forma de columnas exteriores (es decir, no había columnas en medio, sino la propia fachada eran las vigas de acero). Y un avión que tenía proyectado recorrer de costa a costa TODO Estados Unidos, que tenía el depósito de keroseno al completo, impactó explosionando (180 toneladas, de las cuales 90 eran combustible). Consumió los pilares y "nada está diseñado para soportar esas temperaturas" (según el gerente de construcción del World Trade Center). Podría seguir dando más datos, pero sería mucho más largo este comentario.

    5. Es bien sabido que el negocio bélico posterior al 11-S tiene intereses económicos relacionados con la familia de Bush y compañía. Sí, y que la Gripe A se cura con Tamiflú (propiedad de la farmacéutica Roche), y Donald Rumsfeld forma pate del accionariado de esta empresa. Claro que sí. Pero no hablo de negocios, ni de teorías conspirativas. Me he centrado a hablar de un hecho (atentado) y las consecuencias derivadas que han llegado hasta nuestros días.

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