lunes, 19 de septiembre de 2011

Claridad esencial

Hay algo que me enamora de las personas: la capacidad de diálogo. Dialogar no sólo consiste en hablar, sin más, en tu turno de palabra, sino poder expresar con claridad, de forma más o menos ordenada, un punto de vista crítico o convicción argumentada sobre un asunto determinado.

Hace unos días, conociendo a personas -en general- he constatado lo mucho que me desespera un "No sé" como respuesta ante determinadas preguntas personales. Considero que la madurez adquirida con el paso del tiempo es capaz de regalar respuestas, y que ese mismo transcurrir del tiempo, sea capaz de instalarlas en el baúl de las convicciones.

Un ejemplo práctico (y real, además). Estás conociendo a una persona con vísperas o mínima ilusión de ser un candidato preliminar a compartir, digamos, sentimientos reservados al mundo del amor. Entre las mil preguntas e inquietudes que una persona puede realizar a otra persona -producto de querer conocer- están las de cómo ambas personas son capaces de gestionar una relación de pareja. Y se hacen preguntas a este respecto, como por ejemplo:

Si tu pareja te fuese infiel, ¿le perdonarías? / ¿Serías tú infiel?
¿Eres una persona con ideas claras? / ¿Te consideras capaz de (lo que sea)

Recibir un "No sé" como respuesta ante cuestiones personales (que yo considero que cada uno ya encontró respuesta en su foro interno con anterioridad) me enerva. Si fuese que la pregunta es "¿Qué camiseta me sienta mejor, la azul o la celeste?" o "¿Dónde cenamos esta noche?", entendería la duda. Lo mejor es cuando alguien responde, a estas mismas cuestiones personales, de forma afirmativa o negativa para añadir a continuación un "Pero claro, nunca puedo decir que 'de este agua no beberé' ". O sea, que ni sí, ni no. ¿En qué quedamos? Yo esto lo digo cuando asevero que no voy a probar el licor de lagarto, no voy a hacer puenting, o no me voy a ir de Málaga a Madrid en bicicleta, ya que cualquiera de estas tres actividades no son personales y admiten cierto margen de maniobra; pero no conocerse uno mismo y no tener claras las ideas que afectan a tu persona, uf!

Por esta razón, me gusta cuando una persona da un golpe en la mesa y dice: "Pienso así por esto, esto y esto". Sota, caballo y rey. Eso es lo que me encanta, con total independencia de que lleve razón o no, y sin importar que estemos o no de acuerdo. Determinación, convicción. Sin titubeos.

Dicho queda.

Sed buenos!


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