martes, 20 de septiembre de 2011

¡Niños!

Esta mañana, mi madre lavó el coche con agua a presión. Desde hace tiempo, la puerta del conductor queda atrapada debido a que la goma del cierre de dicha puerta también coge algo de agua, un problema que pasadas 24 horas se soluciona al secarse.

Sin embargo, fui a coger el coche pocas horas después y no se abría. El problema es que mi aparcamiento (individual y privado) es de dimensiones reducidas y es imposible poder abrir completamente cualquiera de las otras puertas, y aún menos que un adulto (con cuerpo de adulto) acceda.

Así que cogí a un niño del parque para que me ayudase, de unos 8-9 años, y tampoco pudo meter su cuerpo en la poca apertura que admitía la puerta inmediatamente anterior al del conductor. No obstante, sí que alcanzaba a accionar la manivela que hacía descender la ventana de esta misma puerta trasera. Pudo bajarla, se salió y lo metí en el coche desde la ventana (aupándolo y lanzándolo a los asientos). Una vez dentro, saltó al asiento del conductor, abrió y problema solucionado.

¡Ya he descubierto para qué sirven los niños! ¿No es maravilloso?

Sed buenos.

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