jueves, 26 de enero de 2012

Gallardón: la involución de la Justicia



Oficialmente, ayer me dejó de caer bien el único político del PP con el que medianamente simpatizaba. Alberto Ruíz Gallardón, actual Ministro de Justicia, presentó una serie de medidas que no representan la revolución en Justicia (como muchos diarios titulaban ayer), sino la involución. Trataré de explicar con claridad y concisión qué suponen cada una de las cuatro medidas, con especial énfasis en el primer punto.

  • Aborto: las chicas mayores de 16 años que queden embarazadas y deseen abortar, tendrán que hacerlo bajo el permiso paterno sí o sí, de forma única y obligatoria.
De modo que una chica de 16 años puede pedir el alta voluntaria en un hospital. Puede escoger qué tratamiento quiere recibir, o decidir no recibir ninguno. Puede decidir donar órganos incluso en vida. Y todo esto, sin necesidad del consentimiento de sus padres, porque en el entorno médico, la mayoría de edad comienza a los 16 años.

¿Leemos la reforma que introdujo el Gobierno de Zapatero? Venga, un poquito, que hay mucha desinformación.

Artículos 13 y 14 del Título II de la Ley 2/2010

Artículo 13. Requisitos comunes.
Son requisitos necesarios de la interrupción voluntaria del embarazo:
Primero.–Que se practique por un médico especialista o bajo su dirección.
Segundo.–Que se lleve a cabo en centro sanitario público o privado acreditado.
Tercero.–Que se realice con el consentimiento expreso y por escrito de la mujer embarazada o, en su caso, del representante legal, de conformidad con lo establecido en la Ley 41/2002, Básica Reguladora de la Autonomía del Paciente y de Derechos y Obligaciones en materia de información y documentación clínica.
Podrá prescindirse del consentimiento expreso en el supuesto previsto en el artículo 9.2.b) de la referida Ley.
Cuarto.–En el caso de las mujeres de 16 y 17 años, el consentimiento para la interrupción voluntaria del embarazo les corresponde exclusivamente a ellas de acuerdo con el régimen general aplicable a las mujeres mayores de edad.
Al menos uno de los representantes legales, padre o madre, personas con patria potestad o tutores de las mujeres comprendidas en esas edades deberá ser informado de la decisión de la mujer.
Se prescindirá de esta información cuando la menor alegue fundadamente que esto le provocará un conflicto grave, manifestado en el peligro cierto de violencia intrafamiliar, amenazas, coacciones, malos tratos, o se produzca una situación de desarraigo o desamparo.
He marcado con un rotulador aquello que el Partido Popular (y sus fans) se han dedicado a obviar deliberadamente. Con la ley que aprobó el tan crucificado Zapatero, los padres sí debían estar informados, excepto en los casos de amenaza o conflicto grave. No era jauja, no.

Dicho lo cual, no podemos prohibir a las chicas el hecho de tener sexo hasta los 18 años. Efectivamente, sí podemos ofrecer una educación sexual basada en la prevención, en el cuidado y en disfrutar de relaciones sexuales plenas con comodidad y cierta garantía. Sin embargo, los accidentes existen. Si el condón se rompe, la chica queda embarazada y tiene unos padres ultraconservadores, no tendrá capacidad de elección: tendrá el hijo contra su voluntad. Ser madre a los 16 años, en términos generales, arruina o trunca todo proyecto de vida y de prosperidad, amén de la madurez y la estabilidad que no se tiene a esa edad para tan mayúscula responsabilidad.

Esta sociedad tiene la mala costumbre de decidir por los demás, incluso cuando ni siquiera afecta a la libertad individual del que da la nota mayor: desde con quién y bajo qué términos nos debemos casar (matrimonio homosexual), hasta obligar a una niña a tener un hijo que, en realidad, no desea (con el agravante de estar en un país cuya protección social y económica pende de un hilo). La mujer debe tener las puertas de la libertad (que no libertinaje) abiertas para decidir sobre su vida, y no lo que imponga la sociedad. ¿Acaso la sociedad se va a hacer cargo del bebé?

Todo este marco que va a entrar en vigor ni siquiera es nuevo: se recupera la ley del aborto del año 1985. Adiós al progreso y bienvenidos a la involución.

Si tiramos de hemeroteca, encontramos que Gallardón, en mayo de 2004, fue el primer dirigente del PP en dispensar de forma gratuita la "píldora del día después" a todas las adolescentes, incluidas menores de 16 años y sin necesidad del consentimiento paterno. 8 años después, la misma persona que dio un paso adelante, da dos pasos hacia atrás. Como los cangrejos.

  • Una nueva tasa judicial a partir de la segunda instancia. Falta aún leer la letra pequeña, pero básicamente viene a significar que si quieres recurrir un juicio, tienes que pagar. O lo que es lo mismo: el más rico podrá asumir las costas, y el más pobre, puede que sí o que no. 
  • Reformar Ley del Menor. No sé muy bien a qué juegan. Serán juzgados en un juicio único junto con la participación de los adultos (si hubieran), pero no supondrá "una merma en sus derechos". Es decir, que podrán ser juzgados "como adultos", pero aparentemente sin perder sus derechos. De modo que son adultos en el terreno judicial, pero menores en el terreno médico relativo al aborto. 
  • Prisión permanente revisable. Dicho de otro modo: una especie de cadena perpetua. El juez determina, una vez cumplida la condena el reo, si está capacitado para convivir en sociedad (rehabilitado) o no, en cuyo caso, se prorrogaría la condena. En principio, me parece apropiado. Lo que me parece incoherente es que sólo será aplicado en aquellos casos que lleguen a levantar "una alarma social". Es decir, que más que la gravedad del delito, se medirá la repercusión que de él hagan los medios de comunicación. 

Como veis, todo muy coherente. Y estos llevan sólo un mes en el Gobierno... Nos quedan sólo 47 meses más. Ánimo.

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