lunes, 16 de enero de 2012

#yoNopago no es la solución


Somos grandes mercaderes. Si hace poco más de medio año exportábamos al mundo la idea 15-M, ahora somos nosotros los que copiamos una idea griega, bautizada como "den plirono" (traducido: "Yo no pago").

En Grecia, el movimiento social nació como consecuencia de la subida de los precios del transporte público (alrededor de un 40%) y está llamado a la "desobediencia civil", boicoteando y dañando infraestructuras públicas (como máquinas de pagar el billete), saltando los tornos del metro sin pagar, levantando por la fuerza las barreras de seguridad en la autopista, etc. El objetivo es el mismo en cualquier caso: no pagar. Así pues, el movimiento ya va más allá del sector del transporte y se organizan acciones para "engancharse" a la luz (trampeando para que la electricidad salga por la patilla).

En España, el movimiento #yoNopago protagonizó hace unos días la primera travesurilla: saltar los tornos del metro. Y en algunos casos, la policía estaba allí para dar de todo menos la bienvenida o las buenas tardes. Algún palo se llevó alguien ante esa desobediencia civil que proclamaban (saltar los tornos sin pagar). Inicialmente, la iniciativa consistía en sólo saltar la barrera sin subir al metro. Mi pregunta es, ¿qué sentido tiene? La idea griega se basa en usar el transporte público sin pagar. Saltar los tornos sin más es una provocación, unas ganas de hacer el ganso para no hacer nada al final.

Antes de concluir esta narración con la reflexión final, me parece importante detenerme aquí para destacar tres puntos, a saber:

  • No justifico, en ningún caso, la subida del precio de transporte, muy especialmente del metro. Soy más flexible en el caso del encarecimiento del precio del autobús, ya que España no tiene petróleo y la factura del carburante hay que pagarla sí o sí (si no es en el precio directo del bus, será de las arcas municipales). 
  • No justifico que paguemos, de forma general, una crisis que no hemos provocado
  • No justifico la violencia por parte de la policía, pero puedo llegar a entender que si a la de 3 la gente no hace caso y mantiene una actitud desafiante, tenga que activarse un plan B donde no prime tampoco la violencia, pero tal vez sí la expulsión o la detención.

¿Conclusión? #yoNopago no es el camino correcto, ni de la protesta, ni de la solución. El mantenimiento y viabilidad de un servicio público de transporte genera unos gastos que, estoy de acuerdo, deben ser justos. Que 1.000 personas se cuelen y 9.000 sigan pagando, me parece un acto de egoísmo máximo, ya que las pérdidas de esos 1.000 acabarán asumiéndolas los 9.000 que sí pagan + una futura subida en concepto de compensación.

Por supuesto, rechazo la subida del precio del transporte público para compensar la falta de ingresos de Ayuntamientos (a costa de la clase media). Sin embargo, hay alternativas más eficaces para hacer presión y conseguir un objetivo (la bajada de precios). El pillaje, el vandalismo y el robo, no soluciona nada. Por lo pronto, parece que se nos ha escapado una herramienta precisa y preciosa: las elecciones. Nos quejamos de que nos roban con el precio del transporte público, pero al mismo tiempo, aupamos con abrumadora mayoría absoluta a quienes nos han robado con flagrante descaro (por ejemplo, Camps y toda la Com. de Valencia). Y en Madrid, la gente se queja de lo caro que es el metro, pero también aúpan de la misma forma a la señora que, desde el 2003, preside la Com. de Madrid y es, por cierto, responsable del Metro (es decir, quien ha elegido subir el precio con la COMPLICIDAD de los ciudadanos, votándola cada 4 años).

Hay que pensar y, sobre todo, ser consecuentes.

Sed buenos!

No hay comentarios:

Publicar un comentario