jueves, 15 de marzo de 2012

Consejo fotográfico: trípodes y diferencias. ¿Cuál elegir?

La adquisición de una cámara de fotos va acompañada, habitualmente, de otras compras, cuya finalidad es la de ampliar el equipo y poder exprimir al máximo las posibilidades que ofrece el mundo de la fotografía.

El catálogo de productos que puede complementar la cámara es amplísimo y, qué duda cabe, casi siempre caro (en especial, los equipos de iluminación y objetivos).

Afortunadamente, empezar es fácil y barato. Las tarjetas SD para guardar las fotos son cada vez más baratas, y las fundas (o bolsos en el caso de las réflex), para transportar y conservar la cámara, pueden ser baratas siempre y cuando no nos embarquemos en marcas exclusivas (aunque yo tuve bastante suerte: un bolso para mi réflex de Samsonite, por 1 céntimo de euro; el PVP era de 35 €, pero el precio para empleado de PC CITY era de 0,01 €, un error de lo más oportuno en el etiquetado de precios de la central de Madrid).

Entonces, ¿por dónde seguir ampliando el equipo? La opción más acertada: un trípode. ¿Por qué?

  • Para realizar fotografías estáticas (un paisaje, por ejemplo), permite erradicar por completo uno de los peores enemigos del mundillo fotográfico: las odiadas fotos movidas
  • El uso de un trípode se hace imprescindible en fotografías de larga exposición (como por ejemplo, fotografías de noche, fuegos artificiales, salidas y puestas de sol, etc.). El uso de un trípode en las situaciones descritas permiten que la fotografía sea nítida.
  • Las cámaras réflex pesan. Si necesitas hacer fotografías desde una posición estática durante un tiempo prolongado (por ejemplo, una carrera de coches), no sólo eliminas cualquier movimiento por tu parte, sino que descansas. El dolor de hombros y/o cuello mientras trabajas durante mucho tiempo con una cámara suele ser frecuente.
  • El trípode hace posible las fotos de grupo, sin sacrificar a nadie para que tenga que disparar (y, por tanto, no pueda salir en la foto). Monta la cámara, encuadra, pulsa el botón del temporizador de la cámara y únete al grupo.
Hay varios tipos de trípodes, entre los que quiero destacar tres: el trípode clásico, minitrípode y pulpos (o arañas). Hagamos un repaso.

Trípode clásico


Es el que seguramente conoces. Tres patas, plegables, ligeros y extensibles. De los tres tipos que quiero explicar, este es el que más recomiendo. La mayoría de trípodes clásicos tienen una altura estimada de 1,5 m. y todos cumplen la misma función: ofrecer un punto de apoyo fijo y estable para la cámara, y evitar un movimiento no deseado en el momento del disparo. Ofrece amplios ángulos de movilidad de forma vertical, y horizontal de 360º. La mayoría de trípodes vienen con una burbuja de agua que indica si el trípode se encuentra en una superficie nivelada; y además, la práctica totalidad de ellos vienen con una funda de tela para su transporte.

Contrario a lo que pueda parecer, un trípode de cuatro patas ofrece menos estabilidad que un trípode de tres patas.

Dentro de los trípodes clásicos, existe una amplísima variedad de modelos y, lo que más llama la atención: la desorbitada e incomprensible diferencia de precios entre uno y otro. Puedes encontrar trípodes desde 9,99 € hasta, incluso, sobrepasar los 300 €, y tanto el más barato como el más caro cumplen la misma función.

A grandes rasgos, podemos encontrar la explicación del sobreprecio de un trípode en dos factores:

  • Marca. La tontería de que un trípode sea "avalado por la National Geographic" hay que pagarlo. Fetichismo puro y duro.
  • Construcción. De aluminio (los más baratos) o de carbono (los más caros).
Hay un tercer factor que quiero analizar aparte: el peso. Por lógica, un trípode, cuanto más pesado, más estable. Sin embargo, la historia cambia cuando el trípode hay que llevarlo a cuestas, por lo que tener un instrumento ligero es esencial. Los trípodes más caros (habitualmente, los más pesados) están construidos con unas gomas especiales destinadas a absorber vibraciones y minimizar la distorsión en la foto final.

Por tanto, conclusiones preliminares:
  • En cuanto al peso y su estabilidad, si no vas a fotografiar un huracán, no se caerá. En cualquier caso, la mayoría de trípodes suelen tener un gancho en el cuerpo para suspender del mismo una mochila, una bolsa con piedras o llena de arena, con el fin de aportar una estabilidad extra (que, insisto, no es necesario a excepción de el viento sea de aúpa).
  • En cuanto a la absorción de vibraciones... Marketing puro y duro. Si no vas a fotografiar una estampida de rinocerontes, o una carrera de caballos a 3 metros de distancia, no te preocupes.
Conclusión final: compra el más barato. El mío costó 9,90 € y está como el primer día. Bien cuidad, debe durar toda una vida.


Minitrípode



No están mal, pero son prescindibles. Proporcionan a la cámara una altura no superior de 40 centímetros en los mejores casos (lo habitual, no superior a los 20 cm.). 

Comprar un minitrípode sólo tiene sentido si eres poseedor de una cámara compacta con un cuerpo lo suficientemente fino como para no tenerse en pie en una superficie plana (como por ejemplo, las ultraslim de Sony). Las réflex tienen un cuerpo grande y garantizan la estabilidad en esas superficies planas. Si por el contrario no deseas apoyar la cámara en el suelo o en ninguna otra superficie, hazte con uno.

Pulpos (o arañas)




Viendo la imagen, el nombre no es casual. Es un trípode para divertirse y superar todos los límites. Las patas ergonómicas ofrecen total versatilidad para acoplarlo en todas las superficies que puedas imaginar. Es muy útil para adaptarlo, por ejemplo, a los manillares de la bici e ir haciendo fotografías, o grabar un vídeo.


La diferencia entre un modelo y otro radica, sobre todo, en la cantidad de peso que pueden soportar. Para usarla con cámaras digitales compactas no hay ningún problema, pero para colocar una réflex (sensiblemente más pesada) debemos prestar especial atención a las características de peso soportado. Si tienes oportunidad de probar los pulpos con tu cámara en una tienda física, sería ideal.

Resta decir que este trípode no sustituye al trípode clásico, pues no ofrece la altura adecuada para un uso profesional. El pulpo es para divertirse, para ser creativo y 'enganchar' la cámara de lugares imposibles.

Compatibilidad entre trípodes y cámaras

Todos los trípodes tienen en su rótula una especie de tornillo que sobresale hacia arriba, y todas las cámaras tienen en su parte inferior un agujerito. Hay que enroscar la cámara con tornillo. Afortunadamente, tanto tornillo como agujero son universales en todos los modelos, garantizando un uso universal.

Si tienes una cámara de vídeo, estás de enhorabuena: todos los trípodes son también compatibles con los agujeritos de las cámaras de vídeo.

¡Espero que os haya sido de ayuda! Si tenéis cualquier consulta, dejad un comentario y os respondo a la mayor brevedad posible.

Sed buenos!

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