domingo, 4 de marzo de 2012

Windows 8: sensación y conclusiones



¡He aquí un suicida informático!

Hace unos días, tuve a bien instalar en mi equipo el nuevo sistema operativo de Microsoft, Windows 8. Aunque aún está en fase BETA (Consumer Preview), es presumible que el resultado final sea, si no idéntico, muy similar, y sólo se limiten a corregir errores internos.

Microsoft ha querido renovar por completo su interfaz. Desaparece todo lo que hemos conocido hasta ahora. La llaman 'Metro', y consiste en un escritorio formado por cuadrados, donde cada cuadrado es una aplicación.   En realidad, la nueva interfaz es sólo un skin, una piel. Este sistema operativo tiene corazón de Windows 7 y, de hecho, con pulsar en el teclado el botón con el logo de Windows, se descubre el sistema operativo con la interfaz clásica.

Aspectos positivos:

  • Se instala ligeramente más rápido que sus antecesores, tanto en tiempo como en procesos (algunos de los pasos que existían en otras versiones, en la configuración inicial, dejan de existir).
  • Iniciar y cerrar el sistema operativo es sensiblemente más rápido, acortando tiempos en el encendido y apagado del equipo (aunque es cierto que un disco duro recién formateado es bastante ligero de por sí).
  • El equipo se asocia, desde el primer momento, a una cuenta Windows Live y ofrece una integración completa para los distintos servicios de Microsoft. Y, relacionado con esto, llega una novedad importante en cuanto al software: a partir de ahora, las licencias adquiridas de un programa en la tienda Microsoft (¿probable copia de Android Market?) no se vinculan al equipo, sino a la cuenta de correo de Microsoft, pudiendo disfrutar del programa en otros ordenadores que usen la misma cuenta. Dicho de otra forma: la licencia de un programa podrá ser usada en tantos equipos como haya (máximo 5) y que compartan la misma cuenta de correo vinculante (por ejemplo, el ordenador sobremesa, el portátil, etc.).


Aspectos negativos:

En primer lugar, es absolutamente prescindible la instalación de Windows 8 en ordenadores de sobremesa. La nueva interfaz 'Metro' está diseñada y enfocada para equipos con pantallas táctiles (fundamentalmente tablets; el mercado de portátiles con este tipo de pantallas y los sobremesas 'todo en uno' táctiles son un mercado muy minoritario). Se hace extraño usar un entorno claramente enfocado para usar con los dedos (por ejemplo, el desbloqueo de la pantalla de inicio se hace en forma de arrastre, muy similar al desbloqueo de iPhone o Android).

En segundo lugar, la instalación de Windows 8 vuelve a ser prescindible porque, a nivel de experiencia, más allá de la interfaz 'Metro', es Windows 7. Es más de lo mismo. Windows 8 es Windows 7 envuelto en un papel de regalo de cuadraditos. Cualquier usuario medio tendrá la sensación de que 'Metro' ofrece un entorno muy encorsetado.

En tercer lugar, nada está en el lugar que corresponde. La interfaz 'Metro', aunque es cierto que su uso se antoja más o menos intuitivo, supone volver a partir de 0: volver a aprender a usar Windows. Nada está en su lugar, hasta tal punto de que tuve que buscar en Internet cómo apagar Windows 8 (pulsando Alt+F4, Alt+I o desde 'Metro', en un icono pequeñísimo con forma de lupa, que accede a un menú de configuración, y apagar). Modestia aparte, creo que tengo unos conocimientos informáticos algo más elevados que la media. Si yo me he hecho un lío, no quiero ni imaginar los que no sepan hacer la O con un canuto.

Y en cuarto lugar, la interfaz clásica de Windows 8 Consumer Preview carece del clásico botón de Inicio, que despliega todos los accesos a aplicaciones y paneles de configuración. Es extraño, porque la Developers Preview sí lo incluía. Se hace desesperante, muy complejo poder acceder a las distintas funciones. El botón 'Inicio' era el punto de partida de la mayoría de operaciones, y ahora, la sensación es de no saber por dónde empezar a buscar.

IMPORTANTE

Windows 8 Consumer Preview NO se puede desinstalar desde dentro. De hecho, así lo afirma Microsoft en su guía de ayuda online.

Hay dos opciones en las que sí puedes deshacerte de Windows 8:

  • Instalando Windows 8 Consumer Preview en una partición nueva, conservando el sistema operativo que tenías anteriormente. Para desinstalar Windows 8 CP, debes hacerlo desde el otro sistema operativo, formateando la partición donde instalaste Windows 8.
  • Si llegas demasiado tarde y has instalado Windows 8 Consumer Preview sin partición (como fue mi caso), hay un flotador salvavidas: los discos de arranque (o de rescate) que, se supone, en su día debiste crear cuando adquiriste tu ordenador. Inserta el CD, reinicia el equipo y haz que arranque desde la bandeja de discos (para ello, presta atención cuando el equipo se reinicia y pulsa la opción adecuada. En ordenadores HP, pulsa el botón F11). Los discos de arranque devuelven el equipo a su estado de origen (de cuando lo compraste).

Dos detalles más:

  • Windows 8 Consumer Preview no está disponible en español (ni lo estará). Paradojas de la vida: un sistema operativo presentado en Barcelona, pero disponible en la mayoría de idiomas menos el nuestro.
  • Cuidado con la compatibilidad, tanto en software como en hardware. Windows 8 no soporta algunos dispositivos (en mi caso, mi tarjeta de sonido, Creative). Sin embargo, antes incluso de comenzar la instalación, el primer paso que ejecuta es precisamente un escaneo de programas y dispositivos que tienes instalados; y tras unos minutos, muestra una lista de todo lo que seguirá siendo compatible, y de lo que no podrás usar con Windows 8 Consumer Preview. Está bien pensado.

Finalmente, si aun así deseáis probarlo, aquí tenéis el enlace para su descarga.

¡Espero que os haya servido de ayuda!

Sed buenos!

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