miércoles, 1 de mayo de 2013

Influencia


Soy consciente de que, las personas que, por muchas y muy distintas razones, no pasamos inadvertidas para otras tantas, generamos un mayor contenido de opinión, de crítica... De impresiones, en general. Y, más allá de si la crítica es positiva o negativa, creo que producir reacciones es positivo: no hay nada más aburrido que pasar sin pena ni gloria por la vida.

En fechas recientes, he sido conocedor de que, en uno de los círculos en los que me muevo (moderadamente estrecho, cercano, pero fuera de los niveles de la amistad), algunos miembros advierten a otros del 'importante y marcado poder de influencia' que puedo generar, y de hecho, al parecer, generaba en otras personas del círculo.

Y, en el supuesto de que así fuese, el poder de influencia, ¿es bueno o es malo? Según el contexto y según el propósito. En definitiva, según qué palos se toquen: según por qué y para qué.

Soy milimétrico, absolutamente preciso a la hora de escribir, como un cirujano con su bisturí. Para quien no haya hilado, el círculo en el que se genera esta impresión, queda absolutamente fuera de cualquier entorno relativo a la amistad. Y, si esto es así, un buen puñado de los pétalos de la margarita se van deshojando: no cabe lugar para influir en asuntos relativos a lo personal, ni directa, ni indirectamente.

En el entorno donde se genera esta impresión, soy el mejor. Suena muy pretencioso, pero es una realidad basada en la matemática, constatable y, por consiguiente, objetiva. No hay mes que no me lo hagan saber (más bien reconocer), y yo lo acepto con humildad, pero siendo consciente de que eso es así porque reúno una serie de cualidades entre las que se encuentran la perfección y la perseverancia. El éxito se labra, en la mayoría de los casos, sólo con esfuerzo y constancia.

La persona a la que se advertía de mi enorme poder de influencia, con el tiempo (¿y la influencia?), llegó a ser la segunda mejor. También se puede demostrar con la misma vara de medir. ¿Casualidad?

Entonces, recuperando la pregunta inicial, ¿el poder de influencia, del que ni era consciente que generase, es bueno o malo? 

Entiendo que si alguien quiere organizar la vida y agenda personal de otro individuo, desde luego es malo. Los del Opus Dei lo hacen de fábula. Hermana mayor de la influencia negativa es la manipulación. Si mover los hilos del títere es malo, dibujar y mostrar una falsa realidad a otra persona es aún peor. El títere, al menos, es consciente de por qué se mueve. De cualquier modo, esta es la concentración de la parte oscura del poder de influencia.

¿La parte buena? Picasso recibió influencias de sus antecesores, como Manuel de la Cuesta y Ramos, Belgrano, Martinez de la Vega... Y, al convertirse en genio y figura del pincel, generó una onda de influencia que recibieron personas como Alberti, Joaquin Peinado, Marín Higuero, etc. Yo creo que nadie puede tachar o dejar de reconocer a Picasso por su obra e influjo en sus predecesores... La influencia es un buen regalo, una forma de extender el arte de este genio y figura.

En definitiva, no se puede advertir gratuitamente de que Arguiñano tiene un cuchillo. Tan sólo lo utilizar para partir el bacalao como nadie. Y los espectadores y alumnos de su cocina, reciben una influencia, a todas luces, positiva. Y cada uno hará en su cocina lo posible por hacerlo, como poco, la mitad de bien que el chef.

No se puede explicar una realidad a medias. Realidades completas, expuestas en sus correctos contextos y sostenidas con argumentos sólidos, únicos y auténticos pilares de la razón.

2 comentarios:

  1. En mi opinión no hay ni buenas ni malas influencias. Es como "los buenos" o "los malos" de las películas. No existe tal, ni buenos ni malos, sólo opiniones diferentes, de ahí que surja un conflicto (o no habría película).

    Con las influencias creo que ocurre algo semejante. ¿Es malo que yo influya en mengano? Pues depende de cómo se tome dicha influencia mengano y qué actos realice a raíz de ella. ¿Es malo que mengano influya en mí? Pues idem.

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  2. Sí. Es otro enfoque, en el que también estoy de acuerdo. En el fondo, y en la mayoría de los casos, decidimos adoptar o no parte de la influencia a la que permanentemente estamos sometidos (ya sea en forma de actitud, de opinión, etc.).

    Un abrazo, Juanje! :)

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